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ImagenPor Scarlett Lee

“Hay que cambiar la mentalidad”-dije a mi vecino apropiándome de una frase que no me pertenece y cuyo uso se está haciendo muy de moda en estos tiempos: cuando algo no funciona como deseamos, cuando alguien no hace o no quiere hacer lo que le corresponde, cuando consideramos los procederes obsoletos o poco prácticos; cuando desconocemos las causas de esos problemas que existen y sin miedo a pecar, opinamos.

El contexto en que surgió mi comentario fue el siguiente: me encontraba en casa de una vecina para hacerme la manicure, su esposo veía una entrevista a un pelotero cubano-pitcher pinareño (si mal no recuerdo de apellido Contreras)-quien salió ilegalmente de la isla y había regresado después del tiempo establecido para estos casos.

Al entrevistador preguntarle si quería quedarse en Cuba y el pelotero responder, aclarando que las causas por la que tomó tal decisión nunca fueron políticas si no “para probarse en el béisbol profesional”, surgieron los comentarios por los que, sin tener conocimientos suficientes sobre este deporte tanto en nuestra isla como fuera de ella, me vi tentada a opinar, y todos coincidimos en que: “hay que cambiar la mentalidad y darle la posibilidad a los jugadores de asumir los contratos en el extranjero sin necesidad de abandonar su terruño y poner en peligro la vida, así pueden seguir aportando al desarrollo de la pelota en Cuba y a la vez conocer el mundo de “Las Grandes Ligas”*.

Salí de allí pensando que las estructuras institucionales cubanas asociadas a este deporte tienen algo de culpabilidad, que -pensando objetivamente- los tiempos son otros y las necesidades de realización profesional de los individuos también, tiempos en que necesariamente “hay que cambiar la mentalidad”.

Pocos días después, gracias a un compañero de trabajo-fanático y conocedor  de todo tipo de deportes- encontré este artículo publicado por el sitio digital Progreso Semanal, cuyo autor es Tom Hayden, exsenador estatal de California y líder del movimiento Paz de los Sesenta, Justicia y Medio Ambiente, director del Centro de Recurso de Paz y Justicia;el 29 de abril del presente año. Después de leerlo, me sentí culpable por opinar sin tener elementos, sin conocer.

 Ahora comprendo que cambiar la mentalidad y asumir las estrategias para implementar el cambio, no siempre es un ejercicio que responde completamente a nuestro interés,  muchas veces- como en este caso- depende de las políticas e intereses de otros, y si estas se mantienen estáticas con el fin de subyugarnos, no es mucho lo que podemos hacer. Aquí les dejo el artículo, lea, luego opine y saque sus propias conclusiones.

El tráfico de jugadores de béisbol en EE.UU

Fuente: Progreso Semanal        Tema: Cuba, EE.UU, Bloqueo, Pelota                    Autor: Tom Hayden                          Fecha: 29/04/14

La horrible historia del peligroso viaje de Yasiel Puig desde Cuba hasta los Dodgers de Los Ángeles hace patente la necesidad de audiencias del Congreso para terminar con el tráfico de atletas cubanos, crear una excepción en el embargo económico de EE.UU. y legalizar la entrada de jugadores cubanos que compitan en las Grandes Ligas sin necesidad de defeccionar.

 El béisbol de las Grandes Ligas (MLB) y el gobierno norteamericano deben tomar cartas en el asunto. Según el abogado de derechos humanos José Pertierra, nacido en Cuba:

 “Las audiencias congresionales acerca de este asunto pudieran ser una buena idea. Quizás podamos abrir la inmigración para trabajadores cubanos, visas H1B, visas basadas en empleos para profesionales y atletas. En otras palabras, desestimular la inmigración ilegal permitiendo la inmigración legal a los cubanos. Imaginen: ninguna necesidad de la Ley de Ajuste Cubano para esa gente. Los jugadores de béisbol de otros países reciben visas de manera regular por parte de la MLB, pero debido al bloqueo, los cubanos no son elegibles como trabajadores de clubes de béisbol, a no ser que deserten. La razón, por supuesto, es que ninguna compañía puede pagar por servicios prestados a un cubano que viva en la Isla. La mayor parte de los norteamericanos no saben esto. Creen que los comunistas tienen cautivos a los jugadores en esa isla prisionera, y por eso es que los jugadores de béisbol desertan: para buscar la libertad”.

 Una exención (HR 5426, incorporada a H.R. 4661, en vigor desde 2000) a las sanciones ya existe para los grandes cultivadores y compañías farmacéuticas, lo que significa miles de millones de dólares para esas corporaciones. Parece que se hace necesaria una exención similar para proteger a los atletas cubanos de las odiseas más ilegales y peligrosas, como la de Puig, hacia los campos de béisbol de sus sueños. Según las revelaciones de Puig, publicadas en Los Angeles Magazine y en ESPN The Magazine, el joven jardinero fue; forzado a tomar acuerdos con sospechosos intermediarios; prometer a uno de ellos 20 por ciento de sus ingresos futuros; transportado a México en lancha bajo los auspicios del cartel Los Zetas; secuestrado en un sucio apartamento de una habitación; amenazado con daños corporales si no se enviaba una recompensa; y finalmente introducido en EE.UU. por medios no revelados. Puig no tuvo éxito hasta su quinto intento de inmigración ilegal.

 Funcionarios de los Orioles de Baltimore y de los Dodgers de Los Ángeles se expresan favorablemente acerca de una exención al embargo norteamericano para jugadores como Puig, pero dicen necesitar aclaraciones de parte de los gobiernos cubanos y norteamericanos.

 Por la parte cubana, donde el béisbol es una religión nacional, el gobierno cubano hace mucho que aprecia su excelencia en el deporte amateur como un regalo de la Revolución. Equipos cubanos han ganado numerosas medallas de oro y de plata en los Juegos Olímpicos como “abanderados de la revolución”. Pero ganan menos del uno por ciento del salario posible en la MLB si desertan. Veintiún cubanos juegan ahora en la MLB, incluyendo algunas de las estrellas en ascenso del juego. Además, juegos de la MLB se transmiten por la TV cubana, Gradualmente, el gobierno de Raúl Castro está cambiando la anterior política cubana. La nueva demanda de los cubanos es que sus jugadores tengan el derecho a competir al más alto nivel sin tener que renunciar a su ciudadanía o a su participación en el tan anunciado equipo nacional.

 El gobierno cubano ha eliminado el tope a los salarios de los jugadores cubanos y ahora permite a sus atletas experimentados firmar con equipos extranjeros sin tener que desertar. Después de firmar contratos con, por ejemplo, los Dodgers, la Federación Cubana de Béisbol les impondría un impuesto de entre diez y treinta por ciento. Los mismos jugadores serían elegibles para jugar con el equipo nacional de Cuba durante el invierno, así como en competencias internacionales. Podrían ir y venir, y retirarse en Cuba, si así lo decidieran.

Tan solo esta semana, Frederich Cepeda, de 34 años, un jardinero estrella cubano, firmó un contrato por $1,5 millones de dólares con los Gigantes de Yomiuri en Japón, bajo el cual se le permite quedarse con el 80 por ciento de sus ingresos. Cepeda ha bateado .329 durante 17 temporadas y ganó una medalla de oro en las Olimpiadas de Atenas. Cepeda no podría llegar a un acuerdo como ese con las MLB debido al embargo.

 Hasta ahora, la línea oficial de la MLB es la de seguir la política exterior de EE.UU., la cual obliga a los propietarios de equipo a una participación tácita o sospechosa en el tráfico, contrabando, pagos cuestionables o cualquier etiqueta que venga a la mente. Bajo una política racional, el MLB podría:

·         Invertir dinero y equipamiento en el béisbol cubano;

·         Enviar a caza talentos, en vez de espías, a observar a los jugadores cubanos;

·         Ofrecer dólares a prospectos cubanos; y,

·         Regresar a los días en que Tommy Lasorda actuó en La Habana como lanzador.

 ¿Qué impide este ejercicio de racionalidad? Desde todo punto de vista, el embargo. Si el pueblo norteamericano conociera de los logros de Cuba en el béisbol y en otros deportes, pudiera simpatizar con la juventud y los programas sociales de Cuba. Pudiera preguntar en definitiva por qué existe el embargo. Es mejor propaganda para el Departamento de Estado presentar a los jugadores cubanos como heroicos refugiados de la tiranía comunista que huyen de los campos de concentración, donde de alguna manera aprendieron a jugar béisbol. La cobertura de prensa acerca de Puig lo define como que “escapó” de la Isla.

Quizás sea cierto, pero raras veces se escucha hablar de inmigrantes salvadoreños o mexicanos como que “escapan”, lo cual es porque vienen a EE.UU. por razones económicas, envían remesas a casa y viajan de un lado a otro por razones familiares (…)

“El béisbol de la Grandes Ligas ha robado nuestros talentos”, argumenta Pedro Cabrera Isidrón, del Comité Olímpico Cubano, quien desea negociaciones bilaterales. “Ellos alientan a los jugadores para que abandonen el país. La manera en que canalizan a la gente hacia EE.UU. por medio de terceros países como República Dominicana equivale al tráfico de personas. El gobierno norteamericano y las autoridades de las Grandes Ligas ven esto y se cruzan de brazos.

Es concebible que el MLB pudiera hacer de esto un “momento Jackie Robinson” al sumarse a la causa de estos jugadores cubanos y exigir que se celebren audiencias para una política más racional que el embargo. La creación de un campo nivelado para los jugadores podría despertar el interés público a favor de un campo nivelado para los dos países.

(Tomado de Huffington Post)