Por Scarlett Lee

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Yasmil Hechavarría Delgado, nuevo miembro de #UNPACU

Con una filosofía al estilo de Maquiavelo y aquello de que el “el fin justifica los medios”, la mal llamada Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) ha ido plagándose de antisociales, exreclusos, desocupados, inmorales, oportunistas y hasta enfermos mentales; porque a su líder José Daniel Ferrer no le importa ni la calidad humana ni la lucidez de sus seguidores, y sí que a los ojos del contribuyente parezca que van “creciendo”. No le preocupa si saben o entienden a cabalidad de qué va su “supuesta lucha”, solo tienen que estar en nómina para que al sacar las cuentas, la lista cuadre con el billete. Y con esta licencia, se van sumando personajes con una sarta de delitos y episodios psiquiátricos al grupito de mercenarios que en Santiago de Cuba, se dicen “opositores”. Licencia que posibilitó que la adquisición más reciente sea un hombre que recibe tratamiento psiquiátrico, quien ostenta el record de haber atentado contra su vida en más de diez ocasiones.

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De pie, pulover blanco: Vladimir Martín Calderín. Coordinador de la célula Wilman Villar Mendoza. Al fondo, Yasmil Hechavarría Delgado.

Su nombre, Yasmil Hechavarría Delgado, conocido en su barriada del Reparto Zorribe como “El mellizo”; quien ahora forma parte de la célula de UNPACU Wilman Villar Mendoza, casualmente dirigida por el también esquizofrénico: Vladimir Martín Castellanos, uno de los hombres de confianza de Ferrer García y mal reconocido entre los vecinos porque años atrás incendió la bodega de su barrio. Aclaro, que entiendo perfectamente que padecer una enfermedad del tipo que sea, no es una razón para denigrar a cualquier persona; lo que sí constituye una actitud denigrante es que se dejen utilizar y/o sean manipulados por otros para que protagonicen acciones vandálicas, agresiones contra funcionarios públicos y provoquen alteraciones del orden; siempre en nombre de una “lucha”, que sigue siendo un negocio bien pagado. Añado además, que Hechavarría Delgado también ha incurrido en delitos comunes por los que ha cumplido sanción en reiteradas ocasiones, destacándose en primer lugar el proxenetismo, además de la violación de domicilios, las lesiones graves y el atentado; lo que lo convierte en uno de esos ejemplares que demuestra que en la contrarrevolución santiaguera, cantidad siempre irá en detrimento de calidad y que la filosofía máquiavélica adquiere para Ferrer García nuevos matices e interpretaciones, algo así como que “el fin, justifica los miembros”.