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Por Nicanor León Cotayo – CubaSí-

MEDICOS1El engaño a que son sometidos algunos médicos es utilizado como material de campañas mediáticas contra Cuba. Un periodista del Nuevo Herald, Enrique Flor, narró este viernes la amarga situación que afrontan allí esos galenos.

También, bajo la firma de Dania Maxwell, escribió sobre el caso de Leandro Téllez, quien reside con otros 12 médicos cubanos en un apartamento de Bogotá.

Según el artículo, ellos mismos, inmovilizados en esa urbe desde hace meses, afirmaron que las gestiones para ser acogidos por el programa Cuban Medical Professional Parole (CMPP) se han extendido aún más.Tal complot fue puesto en marcha el 11 de agosto de 2006 por el presidente George W. Bush, con el objetivo de sabotear la colaboración médica cubana en el mundo.

Desde aquel momento, una de sus abanderadas ha sido Ileana Ros-Lehtinen, quien, a inicios de 2011, prometió en Washington liquidarla.

Varias informaciones secretas reveladas por Wikileaks confirmaron la veracidad de los planes dirigidos a obstaculizar y hasta quebrar el trabajo de esas misiones a favor de la salud.

El caso del grupo desertor bloqueado en Bogotá así lo corrobora.

Ellos mismos dijeron a los reporteros del Nuevo Herald que quienes llegaran a planear hacer lo mismo “debían pensarlo” dos o más veces.

Volviendo al caso del doctor Leandro Téllez, el artículo informó que tiene en proyecto viajar a Miami.

Sin embargo, advierten, para recibir la visa estadounidense tuvo que esperar alrededor de 180 días en una modesta habitación de la capital colombiana.

El artículo del Nuevo Herald caracteriza de pasada la situación de los referidos médicos, al decir:

Viven almacenados en dormitorios cuya renta pagan de manera colectiva, mientras esperan ser aceptados en el CMPP.

Periodistas del Miami Herald llegaron a cinco viviendas en el norte y sur de Bogotá, alquiladas por esos profesionales cubanos, y luego informaron que al menos en dos de ellas rechazaron la solicitud para acogerse al programa del CMPP.

Entre los casos difundidos estuvo el de Annie Rodríguez, de 29 años de edad, a la cual en diciembre le negaron su pedido de visa y en enero se lo reiteraron.

Ella subrayó que los funcionarios consulares no le ofrecieron explicaciones adicionales al respecto.

Rodríguez vive con su hija Wilbelys Antonella, de ocho meses, en una pequeña habitación del distrito Kennedy, al sur de Bogotá.

Otro ejemplo es Alexander Martínez Rojas, un fisioterapeuta de 37 años, a quien le rechazaron la visa en julio.

Martínez vive con otros 11 especialistas cubanos en una vivienda de Patio Bonito, un barrio que autoridades han catalogado de peligroso, también del sur de Bogotá.

La situación del mencionado colectivo desertor llega a tal magnitud, que en Miami lanzaron una campaña dirigida a buscarles dinero para aliviar su tragedia.

Esa movilización acontece después que circularon reportajes de prensa donde, como escribió Enrique Flor, salieron a flote «la desesperación y los problemas de salud que enfrentan estos galenos llegados a Bogotá».

Una vez más, aunque sea dolorosamente repetitivo, viene a la mente un conocido título: «Seducidos y abandonados».