Por Cuba por Dentro

 periodismoAntes de proponer a los lectores de Cubaxdentro la lectura de un reciente artículo publicado por Iroel Sánchez en su blog, quisiera transmitirles algunas preocupaciones sobre los temas que trabaja: la presencia en Alemania de 10 periodistas cubanos para tomar parte de un Workshop; y el proyecto Periodismo de Barrio.

Me preocupa que estemos legitimando la recepción de financiamiento, o la utilización de ciertas plataformas que asumen, por ejemplo, una caracterización agresiva del proceso cubano como RNW, sobre la base de que vale, ante todo, la práctica del receptor o lo que se comunica en la plataforma. Y es que la realidad refleja que cuando se asiste a estos espacios, priman los cuestionamientos y las lecturas negativas, grises, sobre lo que sucede o sucedió en el país, como cuando se asegura que para el periodismo cubano no ha cambiado nada tras el 17 de diciembre.

Aunque tengamos grandes frustraciones con el periodismo que se hace, en particular, en nuestros medios públicos, no se puede negar que tanto en la televisión como en la prensa escrita, hace algún tiempo que se respiran nuevos aires.

Pero también me preocupa que se conecten los argumentos esgrimidos para defender alguna que otra propuesta nuestra con la nueva estrategia de Washington contra Cuba. Por ejemplo cuando se expresa que el proceso de normalización le brinda soporte al vínculo con organizaciones de ese país, nos insertamos (asumo que inconscientemente) en la dinámica promovida por la Casa Blanca.

Cuando Tom Malinowski (Secretario Asistente para los Derechos Humanos) explicó en el Congreso cómo ve el futuro de los programas subversivos, dijo: “(El gobierno cubano) encontrará más difícil tratar los contactos con el gobierno de Estados Unidos y sus organizaciones no gubernamentales como criminales cuando los cubanos ven a sus propios líderes participando en las relaciones diplomáticas con nosotros”.

Destaco lo que declara Malinowski porque precisamente ese ha sido uno de los argumentos de Elaine Díaz cuando defiende su proyecto: las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos legitiman las suyas con ONG extranjeras que financien Periodismo de Barrio.

Los códigos que operan en el ámbito diplomático no necesariamente se extrapolan a otros escenarios de las relaciones sociales. El enemigo sigue siendo enemigo. Simplemente entendió que no podía continuar con sus “armas melladas”. Que solo abra espacios para intercambiar en el área de las telecomunicaciones (que sí, nos hace falta) o para el fomento de la propiedad privada, ya revela bastante, dependiendo de la noción de socialismo cubano a la que nos adscribamos.

El gobierno cubano, para la administración Obama, tiene dos alternativas: 1) iniciar reformas para asumir sus nuevas regulaciones –permitiendo mayor acceso a Internet y el acceso de los privados al impulso comercial desde ese país–, en cuyo caso el pueblo cubano “será menos dependiente de su Gobierno y tendrá mayor poder para dirigir su futuro”; y 2) mantener la resistencia a estas reformas, en cuyo caso perdería, según Malinowski, legitimidad doméstica e internacional, “porque los cubanos y la comunidad internacional conocerán a quién deben culpar por los problemas del país”.

Con esta declaración de intenciones, tampoco me parece saludable creer que ahora se puede discutir y hablar como si todo fuera luz y paz entre Estados Unidos y Cuba, o que se debe escribir tomando distancia del conflicto, cuando se trata (como vemos) de la confrontación de siempre, con nuevos métodos, que se filtran mejor.

Habrá que acudir, siempre, a Martínez Heredia: “el intelectual no flota”. Señala Fernando que la objetividad es, en verdad, una noción burguesa “que enseñan a los que quieren ser periodistas como si así lograran ser `científicos´ y aseguraran una supuesta actitud neutral y un supuesto producto que no pretende influir en el que lo consume”. En su lugar, nos dice el intelectual cubano, es mejor tener claro que nuestros juicios, como decía Mariátegui, se alimentan de nuestras pasiones.

A continuación les ofrecemos el texto publicado en el Blog La Pupila Insomne

Euforius interruptus

Por: Iroel Sánchez

periodismo 1La frase de los editores del blog La Joven Cuba “si mañana la CIA, la NSA o la mismísima FNCA invitara a un evento donde pudiéramos hablarle a un grupo de personas sobre la realidad cubana, no dudaríamos un momento en asistir” dejó a unos las manos gastadas de aplaudir y dio razones a otros para intentar brindar lecciones de pureza a sus autores:

“Solo unos pensamientos para compartir con respecto a este artículo… Es cierto que salió a nombre de La Joven Cuba, y en su blog, pero quizás se pueda pensar que es también el sentir del resto del grupo, y la primera oración está tan pero tan lejana de mi forma de ser y actuar que debía dejarlo claro.

“Yo – y solo hablo a mi nombre y a nombre de Periodismo de Barrio – no asistiría a ningún evento financiado por la CIA, por la NSA, por la FNCA, por la NED, ni por ninguna organización que haya apoyado financieramente o de cualquier otra forma la subversión política en Cuba.

“Y no lo haría porque básicamente estarían usando mi nombre para legitimar sus fines.”

Sin embargo, los propios autores se han encargado de matizar su hipérbole y cortar la euforia de los trolls con un post titulado “Ya somos 4“, porque -es obvio- la CIA y sus derivados no van a venir a presentarse con un cartel en la frente sino cada vez más – según ha declarado el gobierno de EEUU – a través de terceros y hasta negándose a  sí mismos como han hecho en no pocas ocasiones:

“La pasada semana publicamos un artículo sobre el reciente viaje de 10 jóvenes cubanos a Alemania. Reiteramos hoy nuestra intención de ocupar cada plataforma donde podamos defender la soberanía de nuestro país y disputar así los espacios que hasta ahora han sido territorio de apóstatas a la Patria. Comenzamos mencionando a la CIA y la NSA como ejemplo para demostrar nuestro punto pero ni organizan actividades abiertamente ni compartiríamos con ellos una tribuna por la misma razón que no lo hacemos con terroristas ni damos entrevistas a Radio y TV Martí. En cambio, llevar la voz de una juventud cubana comprometida a Alemania o el último confín de la Tierra, es importante.

“El debate se ha desviado hacia si ir o no ir a eventos donde esté la derecha, cuando lo importante es qué se hace allí y quién se beneficia con ello. Hasta hoy hemos evitado el turismo político y solo participamos en lo que sea útil. No se puede pretender ingenuidades o hacer silencio cuando hay momentos en los que toca tomar partido. Podemos alzar allí la voz contra el bloqueo y demostrar que pese a todas las contradicciones internas, existe una juventud con compromiso político en Cuba. Para esto que sabemos necesario, no necesitamos una orientación ni nos dejamos condicionar por terceros, la Generación del Centenario hizo lo necesario por su país, nosotros lo haremos también.”

No puedo dejar de pensar en quien, durante la Cumbre de las Américas en Panamá, se indignó porque los cubanos asistentes allí a los eventos de la sociedad civil no aceptaran compartir con terroristas y sus cómplices. ¿Casualmente? es el mismo que ahora escribió un post encabezado con el párrafo de marras erigiéndose en defensor de los jóvenes que otra vez han  demostrado suficiente inteligencia y compromiso político para necesitar defensores y mucho menos dejarse entrampar por quien aun no ha podido responder las preguntas que en aquella ocasión le dirigió otro valiente joven y quedó lo suficientemente desacreditado como para pretender dar lecciones de ética y mucho menos insistir en fomentar peleas imposibles.

Pero volvamos a la euforia. Parece ser que a algunos los aplausos no los habían dejado pasar del primer párrafo del artículo referido y leer esta oración:

“Es legítimo que aquí en Cuba, un bloguero le diga a algún funcionario que seguirá escribiendo con responsabilidad y criticando lo mal hecho, pero decir en una entrevista en el exterior que “eso ya no me lo pueden prohibir”, parece más una bravuconería que un reclamo de derechos.”

que remite a un fragmento de un reportaje de la televisora alemana Deustche Welle. Este es el fragmento completo en DW:

“Nada”. Eso es lo que ha cambiado oficialmente para los periodistas cubanos tras el inicio del deshielo con Estados Unidos, asegura Elaine Díaz al taz. Para Díaz −exprofesora de la Universidad de La Habana y exbecaria de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard− algo sí ha cambiado, sin embargo, en lo personal. Las negociaciones de su gobierno con el estadounidense legitiman las suyas con ONG extranjeras que financien Periodismo de Barrio, la organización periodística independiente, en cuya fundación está enfrascada: “Eso ya no me lo pueden prohibir”.

Pero hay quien se ha prohibido percatarse de las legitimidades diferentes proclamadas por un discurso y otro. A estas alturas no tiene mucho sentido prohibir, ni una beca, ni la decisión de viajar reconocida en nuestras leyes, ni tampoco el derecho a opinar  de un ciudadano cubano residente en el exterior -como se ha pretendido que hiciera este blog con Justo Cruz– por quienes nos prometen un periodismo plural y polémico.

Como se suele decir “el respeto al viaje ajeno es la paz” pero más que eso, la posibilidad de que nuestros jóvenes viajen nos trae  muchos más beneficios que daños. Ya lo dijo Santiago Feliú:

“Veinteañero, veintipoco así… Yo me acuerdo que estaba desesperado con unas ganas de irme… Pero justamente en esos años se dio la oportunidad de empezar a viajar e ir a festivales de la canción y ahí realmente me empecé a dar cuenta de lo distinto que era este país. Realmente yo me hice izquierdozo, digamos, viendo el mundo. Si no hubiera viajado quizás me hubiera ido, pero realmente ver el mundo me hizo ver lo que pasó dentro de Cuba y empecé a sentir un orgullo real por lo que pasó aquí”

Ese orgullo “por lo que pasó aquí” necesita de la confrontación, y también de honestidad, una conducta que nada tiene que ver con la edad; he visto a muchos jóvenes defender brillante y auténticamente su país y a gente con muchos años comulgar con las más sórdidas mentiras sobre Cuba.

En palabras de Fidel, somos muchos más que cien mil veces cuatro:

“El país se ha abierto, ya no es el país en una urna de cristal. Nosotros hemos planteado la tesis de que la virtud se cultiva en contacto con el vicio; de lo contrario, la virtud está en una urna pura, aséptica totalmente, sin un germen patógeno, con mil filtros que impiden que aires contaminados penetren.

“Las palabras que yo decía eran: La virtud se cultiva en la lucha contra el vicio. Si se es puro, en la urna de cristal, después, cuando aparecen los gérmenes, pueden no existir anticuerpos suficientes.

“La virtud se cultiva en la lucha contra el vicio. Si se es puro, en la urna de cristal, después, cuando aparecen los gérmenes, pueden no existir anticuerpos suficientes.

“Nuestro pueblo es un pueblo con muchos anticuerpos morales y de conciencia; pero siempre hay un número de personas susceptibles a enfermarse, a enfermarse ideológicamente. El enemigo lo estimula, presenta su sociedad de superconsumo –la norteamericana no es de consumo, es de superconsumo– como modelo, como sueño, y lo divulgan por todos los medios; además, lo pregonan. Empiezan a comparar los ingresos de un país, el más rico del mundo, con los de países del Tercer Mundo, esos países que están por desarrollarse y a los que no quieren permitir que se desarrollen; a presentar sus patrones de consumo y de vida contra los que puede mantener un país como Cuba que lleva casi 40 años de bloqueo riguroso, al que no se le permite comprar ni una aspirina”

Que se formen “anticuerpos morales y de conciencia” no parece ser el resultado esperado por quienes organizaron el Kuba Workshop, según la fundación Panter del diario taz, pero lo cierto es que se ha generado un debate donde ha prevalecido -con total albedrío- el rechazo de la mayoría de nuestros jóvenes a las acciones subversivas contra el país.

Imaginemos el rostro de la ciberpolicía trollera al leer un texto de otro joven, incluido en el mismo post “Ya somos 4”, que concluye:

“Ya sabemos que la subversión no es cuento chino, y disímiles proyectos surgen en el mundo físico y el virtual, para desviar de caminos y debilitar cimientos.

“Pero no podemos temerle, sino prepararnos para contrarrestarla. Eso no puede ser con discursos trillados ni maneras aburridas.

“Alerto que algunos jóvenes, como cualquier persona, bostezan cuando algo no los cautiva, se recuestan del espaldar de la silla con la mirada en el techo o cierran los ojos. Y ni si quiera es criticable.

“Sigamos buscando maneras frescas, con vitalidad permanente. Parezcámonos más a este tiempo y recordemos que, a veces, lo más duradero se dice entre líneas. Como he dejado claro en otras ocasiones, confío en los demás de mi generación, en su apego a las semillas y a este país de héroes y tantos triunfos.”

Yo siento orgullo por quien escribe así, pero cómo se estarán sintiendo los del euforius interruptus.

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