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Por Joel Macías Rivas -Especial Para Santiago Arde-

correo.rem.cuPor mucho que la mayoría de la población vivió y sufrió, y otros sufren todavía por las consecuencias del Huracán Sandy, ese monstruo que nos azotó el 25 de octubre del año 2012, yo sigo diciendo que fue “una bendición” porque nos ayudó a conocer al otro Santiago de Cuba, al de las cuarterías y los solares inhabitables, al de los barrios marginales, al de los matorrales periféricos, que no habíamos descubierto.

“Gracias a él” (pienso que Sandy ayudó a adelantar lo que algún día tendría que suceder), y como nunca antes, existe hoy en Santiago de Cuba, un compromiso ascendente en el proyecto de construcción de viviendas, y de mejoras para los santiagueros.

3Hasta el 2025, se afirma por las autoridades políticas y del gobierno provincial, (y yo me lo creo) se habrán terminado de las viviendas que se inician de cero, unas 25 mil, y se habrán reparado las más de 100 mil que fueron dañadas en diferentes grados por el indeseable amigo que se llamó Sandy.

Pero siempre habrá un pero: en la mañana de este martes me resultó “obligado” participar de una conversación con Pedro, un santiaguero que en la parada de la guagua (y de las camionetas y camiones) en la Avenida Manduley y Calle 17 del Reparto Vista Alegre, aquí en la suroriental Ciudad de Santiago de Cuba, se lamentaba de un grupo insatisfacciones (creo que en algunas exageraba) y de llevar “más de 8 años construyendo mi modesta casa”.

34A Pedro nunca antes lo había visto y, aunque no se dirigió a mí en ningún momento de su conversación-monólogo, me aproveché de la oportunidad, lo interrumpí y lo interrogué: “sí, me dijo, llevo más o menos ese tiempo construyendo mi vivienda y no he podido terminarla porque cuando tengo arena me falta cemento, o no encuentro el acero o la piedra, o la carpintería y, además, no tengo dinero para comprar materiales en la bolsa negra”.

Con esa información al instante pensé en que pudiera ser un caso aislado, pero ¿quién duda de que puedan existir otros Pedros que lleven tiempos similares o quizás más construyendo sus viviendas?. No olvidar que, gracias a Sandy, pudimos conocer al “otro Santiago de Cuba en el 2012”.

Por suerte Pedro y yo viajamos en la misma camioneta de la ruta 7 hasta la Plaza de Marte, entonces pudimos intercambiar un poco más; antes de despedirnos supe que este humilde santiaguero estaba dolido NO de la revolución sino de algunos funcionarios que no han atendido su caso ( y el de algunos otros, afirmo yo) como es debido…

NOTA: El nombre de Pedro es ficticio, la historia es real.
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