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Por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón/ Sierra Maestra

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Descubrir un cocodrilo casi no es noticia. Pero sí es espectacular que el animal haya aparecido nada más y nada menos que en el poblado de Mayarí Arriba, localidad cabecera del municipio de Segundo Frente, 70 kilómetros en el noreste de aquí y en medio de las montañas de la Sierra Cristal, donde nada tiene que buscar allí.

Por esos parajes montanos y en gestiones periodísticas hemos observados enormes majaes y los más diversos tipos de aves. Pero jamás… ni noticia de un cocodrilo.

cocodriloEudis Cabrera, de la emisora Radio 8SF de Mayarí Arriba, nos hizo llegar los detalles. Puntualiza que en todo el municipio no se habla de otra cosa y que la pequeña cría de unos 50 centímetros de largo fue descubierta en el barrio que los lugareños bautizaron como Aeropuerto, en uno de los extremos del poblado mayaricero.

El sitio recibió ese nombre desde la época de la guerra de liberación a inicios de la segunda mitad del siglo XX, cuando como parte del II Frente Oriental Frank País García, bajo las órdenes del entonces Comandante Raúl Castro Ruz, el Ejército Rebelde tenía allí una pista donde aterrizaban aparatos de la naciente fuerza aérea rebelde.

Agrega Eudis que Felino Ruíz, uno de los descubridores del reptil, al ser interrogado por el periodista Idalberto Aguilar Macías, relató:

“Me encontraba el lunes en la mañana limpiando un drenaje frente a mi casa. Alguien que pasó por allí me gritó y me señaló hacia la salida del conducto: ‘¡Es un cocodrilo!’ dijimos con sorpresa.”

FOTO 1 COCODRILO

Explica Cabrera, que la noticia corrió de boca en boca y empezaron a llegar curiosos, y desde entonces se han originado muchas preguntas sobre cómo llegó a Mayarí Arriba.

El lagarto fue trasladado hasta el Zoológico de Santiago de Cuba donde recibe atención especializada y está con otros de su familia. Lo novedoso es que este tipo de reptil no es propio de esta zona, aunque Eudis refiere que a inicios de la pasada centuria, un caimán o cocodrilo apareció en Boca de Mícara, un barriecito rural que deja a un lado el borde terraplén rumbo a Mangá, en el firme de la Sierra Cristal.

DEL COCODRILO CUBANO

En el sitio de red animalesextincion.es encontramos estas referencias al cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer), cuyos antepasados se enfrentaban a los dinosaurios dominando las zonas pantanosas del Caribe. La población de saurios cubanos ha disminuido en un 80 % en las últimas tres generaciones debido a la pérdida de calidad de su hábitat, a la explotación y a los efectos de la hibridación.

Nuestro cocodrilo pertenece a un grupo de reptiles cuya existencia sobre el planeta se remonta a más de 70 millones de años, lo que los hace contemporáneos con los dinosaurios. Son carnívoros, crecen durante toda su vida y pueden llegar a vivir tantos años como las personas. Es uno de los cocodrilos más pequeños, con una media entre 2,5 y 3 metros y medio de largo, aunque se han registrado cocodrilos de hasta 5 metros.

De entre los cocodrilos son los más terrestres, gracias a sus fuertes patas que les permiten moverse bien en la tierra y a que pueden saltar. A los saurios cubanos les dicen “el atleta de los cocodrilos”.
Se alimenta de peces, aves y pequeños mamíferos de muchas especies. Los juveniles se alimentan de artrópodos y peces pequeños. La hembra en su nido y siempre al comienzo de la temporada de lluvias (entre mayo y junio), pone entre 20 y 60 huevos. La razón de que pongan tantos es que el 99% de las crías no sobreviven por la depredación Los huevos de entre 5 y 7,5 cm y eclosionan a los 58 o 70 días desde que son puestos.

Algo que resulta muy marcado en el cocodrilo cubano es el cuidado que brindan a sus nidos y a sus crías. Durante todo el tiempo que dure la incubación, la hembra permanecerá muy cerca de su nido y se abalanzará ferozmente contra toda persona a animal que se acerque a este. Llegado el momento de su nacimiento, las crías, que en ese momento miden de 25 a 29 centímetros de longitud, abren un agujero al cascarón del huevo, sacan la puntica de las fauces y comienzan a llamar con sonoros graznidos, parecidos a los que emiten los patos. Al llamado de sus crías la madre se apresura a destapar la cámara de incubación del nido, toma los huevos entre sus fauces y delicadamente los rompe para facilitar la salida de sus hijitos; después los toma en su boca y los lleva al agua, donde reciben su primer baño. Durante meses la cocodrila escoltará a sus crías y las defenderá. Viven más de 70 años.

Siempre ha estado restringido a Cuba, y actualmente se le encuentra en dos áreas relativamente pequeñas del país: la Ciénaga de Zapata (en unos 360 km2) y en el Parque Nacional de la Ciénaga de Lanier, en la isla de la Juventud (en unos 35 km2). La población total se estima en unos 4000 ejemplares.

ENTONCES, EN MAYARÍ ARRIBA…   

Como aquel saurio de Boca de Mícara, este del barrio Aeropuerto   apareció así: misteriosamente. Unos dicen que en estos casos alguien pudo traer un huevo con intensiones de cría o a saber con qué finalidad.

Puntualiza Eudis que especialistas están investigando y descartan la presencia de otro ejemplar.

Pero sin ánimo de polemizar, muy bien que pueden haber sido varios huevos en vez de uno solo.

Niobis Negret, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en la localidad mayaricera, argumentó que el animalito es de la especie Acutus americano y puede llegar a alcanzar cinco metros de longitud y pesar hasta 500 kilogramos, lo cual lo convierte en uno de los mayores de América.

Dice Eudis que él y los lugareños son los que están “atrapados en la sorpresa” por el descubrimiento, aunque dicho asombro irá cediendo protagonismo ante los preparativos de los festejos de Fin de Año y el advenimiento del Nuevo Año, mientras el reptil, en el Zoo santiaguero tiene hasta su identificación: “Cocodrilo hallado en las montañas de Segundo Frente”. ¿Y dónde estará mamá cocodrila?

 

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