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Por Eduardo Palomares*

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Destrozado quedó el lateral izquierdo del camión en que fallecen las 13 personas que se dirigían a La Maya. Foto: Unidad Provincial de Tránsito

Violaciones graves por alguna de las partes involucradas están siempre detrás de todo gran accidente, suelen decir los especialistas responsabilizados con su esclarecimiento, y el caso en que fallecieron 13 personas y otras 17 resultaron lesionadas en Ti Arriba, no fue la excepción.

Acaecido a las 6 y 50 de la mañana del pasado 28 de diciembre, la publicación del hecho en la página digital de Granma registró en apenas 72 horas más de 12 300 visitas y cerca de 100 comentarios de lectores, quienes en general solicitaron de modo aleccionador la información sobre sus causas y responsables.

Según detalles facilitados por autoridades del Ministerio del Interior, la responsabilidad corresponde al ciudadano Reynier Dip Gon­zález, de 26 años de edad y residente en La Maya, quien invadió con el camión que conducía hacia Guantánamo, la senda contraria por la cual circulaba el guiado por Andrés Gómez Affarriba, en dirección a La Maya.

Tras rebasar el frente sin contacto alguno, lo cual propicia que ningún conductor sufriera lesiones, ambos vehículos rozaron violentamente por su lateral izquierdo, quedando destrozado en más de la mitad el correspondiente al que transportaba pasajeros desde Yerba de Guinea a La Maya.

Como consecuencia quedaron sin vida 13 personas en el mismo sitio de la colisión (siete mujeres y seis hombres) incluyendo dos menores de 7 y 14 años, todos los cuales viajaban en ese Zil-130 que se dirigía a La Maya, que igualmente registra la mayoría de los heridos. Valga la precisión, pues erróneamente se relacionaron algunas víctimas al otro camión.

Al aportar tales elementos el primer teniente Yoandris Rodríguez González, segundo jefe de la Unidad de Tránsito en la provincia, señaló que atendiendo a su alta responsabilidad, propietarios de vehículos y conductores acogidos a la transportación masiva de pasajeros por cuenta propia, no deben estar asociados a peligrosas violaciones de la Ley 109, Código de Vialidad y Tránsito.

Revelador de ese imperativo es el hecho de que el camión marca International, propiedad de Juan Alberto Falcón Santana, que habitualmente cubría la ruta La Habana-Santiago de Cuba-Guantánamo, tiene a su cargo tres conductores y ninguno de ellos está exento en los últimos tres años a la suspensión de la licencia de conducción, por infracciones de la citada Ley.

Específicamente, Dip González provoca el accidente al violar el Artículo 65, que en síntesis establece transitar por la senda derecha del eje central de vías de ese tipo; el mismo por el que había sido reportado en Santa Clara otro día 28, pero de febrero último. Además, circulaba a exceso de velocidad para la actividad fijada al vehículo (60 km/hora).

De igual forma, la investigación arrojó la violación del Artículo 182, que prohíbe la circulación de vehículos con desperfectos técnicos en el sistema de frenos, pues el freno de servicio no accionó uniformemente en todas las ruedas y contribuyó al desplazamiento del carro hacia la senda opuesta.

Realmente el accidente estuvo lejos de ser obra de la casualidad o como se dice en cubano “mala suerte”, ya que si junto a la notificación de Santa Clara en el mismo año acumulaba otras tres por exceso de pasajeros, parqueo en zona de semáforos y violación de la luz roja, Reynier Dip carecía de idoneidad para este trabajo.

En cuanto a los dos restantes choferes, cada uno presentaba en el 2015 cuatro multas por viajar sin documentos, desperfecto técnico del vehículo, circulación prohibida, obstrucción en la vía y distracción, entre otras violaciones.

Sin duda alguna, asignatura pendiente constituye en el país el establecimiento de algún mecanismo que establezca en el sector particular el otorgamiento de licencias en esta actividad por cuenta propia, a quienes cumplan exigencias similares a las planteadas para conductores de ómnibus nacionales.

Mayor de su tipo en los últimos diez años en la provincia, además de enlutar a decenas de familias, el accidente ubicó a Santiago de Cuba, que ha invertido millones de pesos en la señalización de sus vías y el trabajo preventivo en general, en el nada halagüeño tercer lugar na­cional en número de fallecidos por accidente del tránsito en el 2015.

*Tomado del Periódico Sierra Maestra

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