Etiquetas

,

Por Martha Cabrales Arias/PL

cuba-sismo-santiaguerosLa frase “Estar de mala noche” tiene hoy su más cabal sentido en esta ciudad, que virtualmente entera amaneció así y «ojerosa» continúa en vilo tras los 12 sismos perceptibles que la sacudieron al comenzar este domingo.

Los vecinos, que literalmente no «pegaron un ojo» después de sentir la primera sacudida, pasada la 1:37 am, se mantienen expectantes y pendientes de la radio local, mediante la cual especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) y la Defensa Civil informan y orientan.

Como siempre sucede en casos como éstos, comienzan a circular versiones diversas que agrandan los hechos y aquellas pocas personas que no sintieron los temblores se enteran de los detalles y se suman al ambiente de preocupación, aunque por el momento no se aprecian signos de desastre.

Las autoridades de la provincia adoptan las decisiones pertinentes y entre familias y vecinos se apresta la solidaridad para enfrentar cualquier contingencia, aparte de tener presente esas acciones que tanto se recomiendan para evitar males mayores ante posibles temblores de mayor magnitud.

Por eso, las calles de la ciudad tuvieron un movimiento inusitado en horas de la madrugada, cuando miles salieron de edificios multifamiliares y viviendas para esperar al aire libre y fuera del alcance de tendidos eléctricos cualquier eventualidad.

La mañana dominical transcurre hasta ahora con relativa tranquilidad, tras el sismo de magnitud 3,4 ocurrido a las 7:31 am, igualmente a 40 kilómetros al suroeste de esta provincia y a tres kilómetros de profundidad.

Aunque la palabra Misericordia, que nombra al libro de la Historiadora de la Ciudad, Olga Portuondo, ya no es tan común ante circunstancias como estas, adopta sinónimos diversos en los tiempos modernos, todos con el mismo clamor humano, absolutamente alejado de cualquier viso de folclor.