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Por Yunier Sarmientos Semanat*

terremoto_en_Charleston_jose_martiUn sismo de magnitud 4.7 interrumpió el sueño de no pocos santiagueros el pasado 17 de enero, luego se percibieron otros, las magnitudes iban en ascenso, las plazas, parques y otros espacios abiertos se convirtieron en sitios de refugio, ante la espera de un terremoto de mayor magnitud.

Hace 130 años, el 31 de agosto de 1886, un terremoto estremeció a todos, los pobladores de Charleston, en Estados Unidos.

En aquel entonces José Martí residía en el país norteño y desde allí reportó esta tragedia para el periódico “La Nación” de Buenos Aires.

Según Martí serían las 10 de la noche en Charleston, cuando “se oyó un ruido que era apenas como el de un cuerpo pesado que empujaban de prisa”; para esa época no se contaba con equipos de medición tan acertados como los que actualmente contamos; aún así la crónica martiana enuncia con brillantez exquisita cada uno de los sucesos de aquella noche terrible.

“Nunca allí se había estremecido la tierra, que en blanda pendiente se inclina hacia el mar: sobre suelo de lluvias, que es el de la planicie de la costa, se extiende el pueblo; jamás hubo cerca volcanes ni volcanillos, columnas de humo, levantamientos ni solfataras” relataba el Apóstol haciendo referencia al escenario y la historia sísmica de Charleston.

“(…) Los suelos ondulaban; los muros se partían; las casas se mecían de un lado a otro; la gente casi desnuda besaba la tierra: “¡Oh Señor!, ¡oh mi hermoso Señor!”, decían llorando las voces sofocadas; ¡abajo, un pórtico entero!; huía el valor del pecho y el pensamiento se turbaba; ya se apaga, ya tiembla menos, ya cesa. ¡El polvo de las casas caídas subía por encima de los árboles y de los techos de las casas!”

Sobre el efecto que causó en las personas, Martí escribe: “…huían los clérigos, sin ropas se lanzaban a las calles las mujeres olvidadas de sus hijos: corrían los hombres desalados por entre las paredes bamboleantes: ¿quién asía por el cinto a la ciudad, y la sacudía en el aire, con mano terrible, y la descoyuntaba?

“Los padres desesperados aprovechan la tregua para volver por sus criaturas: con sus manos aparta las ruinas de su puerta propia una madre joven de grande belleza: hermanos y maridos llevan a rastras o en brazos a mujeres desmayadas…”

La ignorancia o falta de conocimiento e información reinaba en aquel sitio que jamás había sentido un fenómeno similar, el Charleston de entonces era calificado por Martí como un “país de poca ciencia e imaginación ardiente”, así que la grandeza del desastre era atribuida a este particular.

José Martí, a pesar de no haber estado físicamente en Charleston en el momento del terremoto se basa en hipótesis, así como en las concepciones sismológicas en boga en ese tiempo.

De esta forma reconoce posibles causas, describe los hechos y las características de la población del lugar y sin ser un estudioso de la sismología, intenta definir el lugar del epicentro, el área de perceptibilidad y la duración de la serie de temblores que le sucedieron.

La crónica, escrita fundamentalmente para dar a conocer los sucesos de Charleston, trasciende los espacios temporales y geográficos para vincularse hoy a la serie de movimientos que se registran en nuestra ciudad.

Esta urbe, que a diferencia de Charleston, bien sabe lidiar con los temblores y que en caso de un suceso similar, bien sabrá levantarse con el esfuerzo de cada uno de sus hijos.

*Tomado del Periódico Sierra Maestra

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