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Por Joel Macías Rivas

12079117_986325524737539_1522112246626505420_nLa Sesión Ordinaria número 18 de la Asamblea Provincial del Poder Popular, en su Onceno período de mandatos, efectuada el pasado domingo 28 de febrero fue un tirón de cinco temas que resumieron lo realizado por los santiagueros en los últimos 12 meses, y el deseo y las perspectivas de lo que quieren para ese futuro inmediato que se llama año 2016.El chequeo de los acuerdos adoptados en sesiones anteriores, la rendición de cuentas del Consejo de la Administración Provincial y de la Comisión Permanente de Trabajo Agroalimentario e Industria; el estudio realizado sobre la Promoción de la Cultura Física, el Deporte Masivo y el funcionamiento de los Centros de Formación de Atletas, y el Proyecto para el Trabajo Comunitario Integrado “Con el Esfuerzo de Todos”, fueron los asuntos que ocuparon a los delegados constituidos en asamblea en esa mañana.

11053724_986326624737429_4711025071581850136_oCuatro horas y media reunidos: para algunos, ya lo sé, les resultó muy larga, mas mi criterio personal es que fue productiva, necesaria y, a pesar de la extensión, salvo algunas intervenciones poco aportadoras, fue fluida e interesante.

En verdad, en el año que pasó hubo mucho esfuerzo y resultados, que es lo que consta, y que no pasó de largo: las huellas dejadas hacen parecer a Santiago de Cuba una ciudad distinta, con 500 años, pero rejuvenecida y conquistadora; la hacen parecer una ciudad infinita.
Si hiciéramos la lista de las cosas dejadas de hacer o hechas a la menor altura, podríamos reproducir una lista no menos extendida, es que humanos y defectos “han de andar juntos”, pero como coinciden en reconocer los agradecidos, que son la mayoría de los santiagueros, hubo en el 2015 muchos motivos buenos por los cuales celebrar, y que siguen rindiendo.

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Solo decir por esta ocasión, después volveré con las machas, que fueron justos los delegados a la asamblea provincial del poder popular, en reconocer esa mañana de domingo, que Santiago de Cuba merece mucho más de lo que se ha “agenciado” (quise decir cultivado), y por eso la disposición y la entrega de su pueblo de seguir sintiéndose orgulloso de vivir y construir, insatisfacciones aparte, en esta porción del archipiélago cubano que los amigos prefieren llamarle “la tierra caliente”.

 

 

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