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Por: Alfredo Ballesteros Alfonso/Blog Caminante Cubano

PC150072-220x126Los jóvenes cuentan con equipos electrónicos que le permiten escuchar la música que desean. También, asisten a centros recreativos donde, quienes manipulan audios particulares, difunden lo que “se escucha en el momento” o permiten que se presente el “cantante” que está de moda.

Son pocos los que conocen a un trovador y sus canciones… estas, que un día fueron preferidas por muchos, han desaparecido. El favoritismo por el reguetón es creciente, y muchas veces, este género trae una enorme carga de banalidades en sus letras. De algunos, solo se puede escuchar el coro, el resto apenas se entiende.

Se escucha en las calles tararear “…mentira to´eso es tuyo…”, “…Quítate el pitusa… quítate la blusa… suéltale el pelo…” entre otros temas, que además de contener un mensaje subliminal agresivo, deforman nuestro idioma. Hay quienes por estar a “la moda” siguen a estos artistas como patrones: en la forma de peinarse, vestirse y hasta de manifestarse socialmente.

Erradicar el desconocimiento musical que reina hoy está en manos de quienes difunden la música y de quienes rigen la política musical en el país. La solución no es eliminar el “reguetón”, no es a lo que me refiero, pero si escoger temas que aporten elementos distintivos de la cultura nacional y foránea. Las canciones deturno pasan y, nadie las recuerda, sin embargo, clásicos como “Yolanda” y “La Tarde” cantadas por Pablo Milanés, enriquecen el espíritu.

Debe hacerse un trabajo de investigación con las audiencias para saber qué música responde al gusto de mayorías o de grupos etarios; radiar desde una canción dedicada a la tradición yoruba, hasta una alabanza a Dios; establecer en los diferentes escenarios una variedad en cuanto a géneros. Es necesario llegar a todos los públicos.

Potentes medios difusores musicales son la radio y la televisión, aunque existen espacios que han envejecido en el tiempo y con ellos las audiencias. La programación debe parecerse a la gente que la sigue, no imponerse un determinado producto audiovisual porque alguien lo cree bueno. Hay que pensar en los variados gustos.

Hoy pocos jóvenes escuchan radio o ven televisión; estas deben mostrar, en todo momento, opciones interesantes para mantener interconectadas a la gente; cuántas amistades y matrimonios han surgido de “Estaciones” programa de Radio Rebelde. Por qué la mayoría de los cubanos sintonizan “Haciendo Radio” cada mañana. Espacios como “El Especial del sábado” de Radio Angulo, “Domingo a las 11” y “Éxitos” de CMKC, emisora santiaguera, han logrado mantenerse por décadas. Sin perder su esencia se han renovado, y así también, sus audiencias.

Si estos programas, por solo mencionar algunos, se han mantenido con aceptación popular a través de los años es señal de que la cultura radial y televisiva del cubano no está perdida, aunque muchos migren también, al reconocido “paquete”.

Estos medios de difusión deben orientar el gusto y la ética musical, alternativa que puede resultar, igualmente, un interesante legado a generaciones siguientes, y para eso no hay que esperar, como dice la canción que ahora se escucha por doquier, “Hasta que se seque el malecón”*

*Hasta que se seque el malecón: Canción de Jacob Forever, reguetonero cubano, que se encuentra ahora en la preferencia de muchos.

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