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 Por  Vladia Rubio / CubaSi

 ¿Y el talento?

Somos más que números, como recuerda el trovador. La lealtad, tan importante, no puede ser el motivo principal de promociones y loas.

Cuando en los medios de prensa, en actos o reuniones se comenta sobre las virtudes de un directivo, cuadro, dirigente o funcionario de cualquier instancia, o acerca de un cubano o cubana cualquiera a quien se desea ensalzar, es común escuchar sobre su lealtad e incondicionalidad.

Pero no es tan usual que se ponderen su talento, inteligencia o capacidad de adaptación a tiempos nuevos.
Enfatizar en las cualidades éticas, políticas e ideológicas y en el ejemplo personal son elogios reiterados, pero… ¿no es importante resaltar su talento, cultura, capacidades, creatividad  y actualización para asumir las tareas que le tocan, y que, en el caso de los directivos, no son poderes, sino responsabilidades?

Más de cinco décadas han sabido abonar esas virtudes y hacerlas marchar junto a la necesaria, imprescindible, fidelidad a las esencias. Ocurre que para ser fiel a una causa hay que ser también inteligente y capaz para defenderla y limarle errores.

Se ha insistido en la necesidad de continuar promoviendo a cargos de dirección a mujeres, negros, mestizos y jóvenes. Quizás habría que detenerse a meditar en tal exhortación.

Sin duda, le animan buenas intenciones: lograr una representatividad, que no haya discriminaciones. Para lograrlo, hasta cuotas para membresía se fijaron en un tiempo; y  aun hoy, al conformar ciertos quórum, delegaciones y otras, hay quienes recuentan cuántos campesinos, cuántos negros, cuántos intelectuales, trabajadores por cuenta propia, mujeres…

Pero los seres humanos, en definitiva, somos más que mujeres, negros, jóvenes…, somos eso, humanos, personas cuyo sello distintivo para ser elegidas o rechazadas, aplaudidas o criticadas, no puede ser el sexo, el color de la piel, la ocupación o la edad.

De poco valdrá una mujer joven y negra ocupando una importante responsabilidad, si no tiene nada que aportar; tampoco nada significará la presencia de un señor blanco y entrado en años, si sus razonamientos no responden a las urgencias de este presente. Somos mucho más que números, como recuerda la canción del trovador. Somos lealtad y más.

 

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