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Mercedes Alonso

Todavía quedaba al día siguiente la “resaca” de un evento que no satisfizo, ni a ponentes ni a participantes, aquellos por expresar con demasiada evidencia su afán por defender los fondos que reciben desde la misma potencia que ha subvencionado actos terroristas y agresiones contra el pueblo cubano durante más de medio siglo, y los del escenario por no poder hablar de las verdaderas experiencias que sustentan el proceso revolucionario que vive e intenta perfeccionar Cuba, frente a todos los indiscutibles desafíos.

Es que el día siguiente fue este domingo 12 de junio, cuando la noticia conmovió al mundo, al conocer de la espantosa matanza ocurrida en un club gay de Orlando (Florida), en la que murieron al menos 50 personas y otras 50 resultaron heridas, hecho reconocido como una de las peores tragedias de la historia de Estados Unidos, donde también se cuentan los centenares de tiroteos masivos registrados este año, según el sitio web Shootingtracker.com., muchos de ellos, como este, dejando tras sí víctimas inocentes.

Si los opositores cubanos: Laritza Diversent, directora de Cubalex, y licenciada en Derecho en la Universidad de La Habana; Manuel Cuesta Morúa, del Partido Arco Progresista, también graduado en la Universidad de La Habana, en la especialidad de Historia Contemporánea, y el periodista independiente Víctor Manuel Domínguez, del Centro de Capacitación Sindical y Laboral de Cuba; así como la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, todos participantes en la conferencia titulada “Construyendo el futuro de Cuba”, gracias a los fondos del Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (Cadal), financiados por agencias yanquis, desean la transformación cubana y su “seguridad social” en virtud de ejemplos como el mencionado anteriormente, la realidad convence más que los débiles argumentos empleados en esta cita.

Ni siquiera hubo un abordaje de los temas que condujeran a reflexiones capaces de “conversar sobre la mesa todos juntos”, como se pronunció al final Laritza Diversent, o con “la paz” que preconizó Cuesta Morúa, si se tiene en cuenta que solo ellos hablaron agresivamente, y apenas pudo el destacado escritor e historiador cubano Eliades Acosta, desde el escenario, proponer un análisis lógico sobre cómo ellos, sin trabajar en Cuba, pueden sostener este engranaje de propuestas y viajar por el mundo para exponer sus contradictorios conceptos de lo que según ellos debe ser el futuro cubano.

Tras esta intervención vino la “tormentosa” excusa del sustento que reciben y justifican desesperadamente como disidencia: “Tenemos derecho a recibir fondos”, opinó Diversent y Cuesta Morúa, quien denomina “embargo” al intenso bloqueo, causante de tantos males que ha sufrido y sufre el pueblo cubano, recordó que de Estados Unidos les llega ayuda, aunque lamentó que desde la Unión Europea sea aún poca la cantidad que perciben.

Por su parte, Víctor Manuel Domínguez convergió en la obtención de apoyo logístico de estos mismos sectores para viajes y otras actividades, y dentro de la Isla, sin dejar de resaltar que se obtienen beneficios económicos y políticos con la labor de cuentapropistas; no obstante, afirmó que la mayor parte de los trabajadores cubanos siguen confiando en la Revolución y su proceso de desarrollo.

Laura Chinchilla, invitada especial, llevada al encuentro de las manos de las sociedades civiles, según declaró ella misma, demostró, tal y como le señaló Eliades Acosta, un desconocimiento total de la historia cubana, y pese a que enfiló sus prolongadas arengas a elogiar el papel de los disidentes y a la necesidad, dijo, de crear partidos políticos en la Isla, erró en lo que saltaba a la vista: la exgobernante llamó a lograr un liderazgo de esta “convergencia”, y evidentemente, ninguno de estos tres cubanos podrían aspirar a liderar una sociedad que atacan desde adentro y desde afuera, con fondos que proceden de los mismos “bolsillos” que han solventado sabotajes, actos terroristas y todos los intentos posibles para desestabilizar a la sociedad cubana.

“Burdo manejo de los temas por parte de los ponentes y de la propia invitada especial, solo cabe describir el encuentro como un evento de escasa importancia y enumerar los detalles que puso en evidencia”, escribió en su blog “Lo Cierto sin Censura”, la colega Lilliam Oviedo, y sólidas fueron las palabras del reconocido abogado dominicano, Cándido Simón, de las pocas intervenciones favorables a Cuba admitidas en la conferencia, quien reconoció una y otra vez la seguridad que había sentido durante su visita a La Habana, aún cuando los opositores argumentaron la existencia de una militarización y ocupación policial. Muchos de los asistentes conversaron con esta periodista sobre la necesidad de lograr una paz similar a la cubana en las calles dominicanas.

Hubo otras manos alzadas, como las de Iván Rodríguez, dirigente del Comité de Solidaridad con Cuba, dispuestas a referir la verdad de Cuba; pero, Hernán Alberro, director de Programas de Cadal, y “moderador”, se ocupó de dar por concluido el encuentro, aunque este se había iniciado con significativo retraso.

Tampoco hicieron alusión Diversent, Víctor Domínguez, ni Cuesta Morúa del bloqueo que este último denomina “embargo”; autocatalogados como defensores del pueblo cubano, obviaron impúdicamente que por esa razón Cuba está impedida “de exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde EE.UU., no puede utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales o tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países. Tampoco se le permite tener acceso a créditos de bancos en EE.UU., de sus filiales en terceros países y de las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En consecuencia, el normal desarrollo del país en todas las esferas de la vida económica, social y cultural, continúa seriamente obstaculizado”. (1)

En contrapartida, el Cadal, que figura como Organización No Gubernamental (ONG), asociada a la Agencia Central de Inteligencia Americana (CIA), con sus sedes en Argentina y Uruguay, y con reconocidos vínculos con la Fundación Nacional para la Democracia (NED), principal fuente de abastecimiento de esta disidencia cubana, aprovechó el marco de la Cuadragésima-sexta Asamblea Ordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), para organizar esta ¿conferencia? en el Hotel Crowne Plaza Santo Domingo, con el nombre de “Construyendo el Futuro de Cuba”, y tras sufragar todos los incontables gastos de representación, hospedaje y mucho más, intentar dar una visión de la Isla grande de las Antillas que, pese a todos los intentos, no consiguieron formular con métodos tan arbitrarios, porque la América Nuestra es otra y sus hijos e hijas han aprendido a pensar y a no ser manipulados tan burdamente.

Epílogo:

Al concluir la actividad, esta periodista conversó con Hernán Alberro, a quien precisó que, en su papel de “moderador”, había soslayado intervenciones que habrían enriquecido el debate y que, obviamente, su conducción había estado parcializada, de tal manera, que se había perdido el verdadero sentido del diálogo, al que ellos mismos llamaban.

Alberro hizo alusión a la manera en que su superior había sido “echado” de Cuba por intentar propiciar, durante la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), un encuentro de este tipo, a lo que respondió quien redacta estas líneas que ”no tuvieron en cuenta que no era el momento histórico concreto”, pues se trataba de un evento con características muy definidas, que no admitía desestabilizaciones tales en su programa.

Si bien el representante de Cadal pidió diplomáticas disculpas por su inadecuada actuación en esta conferencia, vale la pena recordar lo que ocurrió aquella vez, cuando con la misma fachada de Organización No Gubernamental y bajo el ala de la Central de Inteligencia Americana se proponían, como denunció entonces la periodista Ana Teresa Badía, “más allá que el de montar un nuevo show en la ya gastada campaña anticubana, obstaculizar la consolidación y desarrollo de un nuevo esquema integracionista regional, totalmente independiente de los intereses hegemónicos estadounidenses.

“Con los ataques contra Cuba, quien asumirá la presidencia de la Celac, Estados Unidos intenta cuestionar la credibilidad y viabilidad de este importante mecanismo de integración”, concluía el texto.

Una investigación del diario argentino La Nación, exponía la trastienda de la “fundación” y decía: “El llamado Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), es presidido por “un importador de Uruguay”, Gabriel Constancio Salvia…

“De sus textos se desprende un enfermizo anticomunismo que revelan sus análisis sobre el gobierno cubano. Martha Lidia Ferreira, una uruguaya que es licenciada en Geopolítica e integrante de Blogueros y Corresponsales de la Revolución asegura que Cadal recibe su mayor porcentaje de dinero para sus acciones de manos de las sucursales de la CIA para la región: la fundación Atlas, la Fupad (Fundación Panamericana para el Desarrollo), la USAID y la NED (Fundación Nacional para la Democracia)”, entre otras entidades”.

Definitivamente, los caminos todos siguen conduciendo hacia un mismo destino, y la pregunta sigue siendo ¿de cuántas maneras más y con cuántos inenarrables ropajes seguirán las infructuosas batallas por ahogar el proceso revolucionario de Cuba e intentar frenar su avance como nación independiente y dueña de sus actos y futuro propio?

Ni Laritza Diversent, ni Manuel Cuesta Morúa, ni Víctor Manuel Domínguez y mucho menos la expresidenta Laura Chinchilla, o el “moderador” Hernán Alberro, parecen tener una respuesta al respecto. Así lo demostró la fallida conferencia maltitulada: “Construyendo el futuro de Cuba”.

(1) Informe ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” Junio de 2015.

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