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Por  Lemay Padrón Oliveros/ CubaSí

Público que disfruta del evento deportivo.

Público que disfruta del evento deportivo.Foto: Marcelino Vázquez/ACN

Las citas multideportivas aportan decenas de datos curiosos en el plano puramente deportivo, pero también otros no tan directamente relacionados con las competiciones en sí.

Río de Janeiro-2016 no es la excepción y, por ejemplo, el tenista argentino Juan Martín Del Potro se pasó este domingo 40 minutos encerrado en el ascensor de la Villa Olímpica por un fallo en el fluido eléctrico antes de debutar en la cita estival. El campeón del Abierto de Estados Unidos fue liberado por sus compatriotas del balonmano, pero, al parecer, la amarga experiencia le favoreció, pues derrotó más tarde nada menos que al serbio Novak Djokovic, el líder del escalafón mundial y máximo favorito para alzarse con el oro olímpico.

Tampoco agradable fue lo que le sucedió al equipo chino de baloncesto femenino, pues el chofer de su autobús paró en el lugar incorrecto, y las asiáticas tuvieron que pasar por el control de seguridad en la Youth Arena, como si fueran unos visitantes cualquiera.

Mucho más traumático fue lo sucedido en las pruebas de ruta, pues tanto en el sexo masculino como en el femenino, quienes marchaban de punteros, a escasos kilómetros de la meta, sufrieron caídas y vieron esfumarse así el sueño de subir al podio. Primero fueron el italiano Vincenzo Nibali y el colombiano Sergio Henao, y luego la holandesa Annemiek Van Vleuten; en todos los casos, en la bajada de la Vista Chinesa. La caída de Van Vleuten fue realmente terrible: quedó inmóvil al lado de la carretera, tras sufrir una severa conmoción cerebral y tres microfracturas en la columna vertebral.

Escalofriante fue también la bala que perforó el techo de la lona antes de terminar en el piso en la competencia de equitación, aunque según se informó más tarde, no fue debido a un accidente dentro de la instalación, sino por algo mucho peor. Resulta que el proyectil fue disparado desde una favela cercana al recinto. Afortunadamente, la competición no fue interrumpida y nadie resultó herido, pero el susto fue mayúsculo.

Todo esto ha sido solamente en los primeros tres días de competencia general, tras la inauguración, pero a este paso, el anecdotario de Río terminará bien engrosado.

 

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