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Por: Lázaro Barredo

El padre del violinista que Trump exaltó fue uno de los asesinos de Frank País. Foto: Archivo.

El padre del violinista que Trump exaltó fue uno de los asesinos de Frank País. Foto: Archivo.

El presidente Donald Trump acudió a Miami no solo para pronunciar un discurso cargado de una ofensiva y anticuada retórica, sino también para escenificar un pésimo talk show (espectáculo hablado) lleno de situaciones falsas, con historias inventadas y,  por supuesto, con publico actuado que lo hizo sentirse cómodo con las alabanzas, porque allí estaba la flor y nata de una mafia que necesitaba este reciclaje parturiente para volver a tener a la mano la llave de la industria anticubana.

Trump no sabe lo que ha hecho. Como muchos expertos aseguran no conoce bien con qué tipo de individuos está tratando. Ha dejado que como dañinas sanguijuelas se peguen a su organismo y le provoquen una bacteriemia. El teatro que lleva el nombre de Artime, un connotado mercenario y terrorista, estaba lleno de gente frustrada que buscan desesperadamente la confrontación  entre los dos países en beneficio de sus intereses particulares.

Este acto ha mostrado que Trump ha sido engatusado y engañado por estos vividores. Lo primero es que le han metido el cuento de que está en deuda con la comunidad cubana por haber ganado Florida. Sus asesores deberían analizar y explicarle cómo se manifestó el voto de los americanos de origen cubano en dichas elecciones, donde Hillary Clinton recibió la mayoría de los votos de dicha comunidad.

Luego como si fuera un episodio de humorismo, vinieron las menciones de las historias inventadas, mezcla de ficción y melodrama.

Más de una sonrisa sarcástica debe haber causado la teatralidad de llamar “heroicos”  a los mercenarios de la Brigada 2506, que se rindieron en menos de 72 horas a las fuerzas revolucionarias. En la conformación de la brigada se incluían 110 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 194 ex militares y esbirros, 179 acomodados, 55 magnates industriales, entre otros, que luego dijeron que fueron embarcados, amén de que no pocos declararon que vinieron de “cocineros”.

Falsedad e invención

Fue “dramática” la narración de la vida de Cary Ro-que, la señora que con tanta efusividad saludó y abrazó el señor Trump. Roque ha vivido del cuento en Miami (que me perdonen nuestros humoristas) victimizada cuando fue un lobezno disfrazada de ovejita, porque  en realidad cumplió privación de libertad  tras  dedicarse en los primeros tiempos de la Revolución a la acción contrarrevolucionaria del sabotaje y apoyo a las criminales bandas de alzados que tanto terror causaron.

Luego vino el espectáculo del violinista desafinado Luis Haza. Hizo la fábula del niño obligado a tocar para los dirigentes de la Revolución, tal y como hizo su padre, quien en realidad fue el repugnante criminal comandante de la policía batistiana, Bonifacio Haza Gross, quien se dedicó en Santiago de Cuba a desarrollar los métodos de aplicación de la tortura policial y el asesinato masivo –entre ellos la participación en el asesinato de Frank País–, y luego cuando el Ejército Rebelde entró gloriosamente a esa ciudad, tuvo el descaro de ponerse un brazalete del 26 de Julio para tratar de engañar y eludir sus crímenes.

Varios comentarios han señalado como prueba de que Trump ha sido engañado la mención a una amalgama de hechos que en vez de beneficiar a Estados Unidos, lo denigra, como la Operación Peter Pan, organizada por la CIA que separó a más de 48 000 pequeños de sus padres bajo el supuesto argumento de que la Revolución quitaría la patria potestad. Esa manipulación es repudiada por la mayoría de los que llegaron forzados a Estados Unidos. Muchos de ellos siendo adultos han regresado a Cuba y mantienen contacto con su país.

Igual la mención a las avionetas de Hermanos al Rescate, cuya responsabilidad cae por entero  en  la Administración norteamericana de entonces que, por complacencia  a ese pequeño número de gente que tiene una línea dura en Miami permitió la escalada de violaciones y no impidió tales provocaciones, que desembocaron en los trágicos acontecimientos del 24 de febrero de 1996. Seguramente debe haberse estado pavoneando de esa mención de Trump el mercenario de Playa Girón, José Basulto, quien llevó conscientemente a sus compañeros a la muerte para lograr el propósito que con tanta rimbombancia anunció ante la prensa de que la solución al problema cubano era lograr un “Maine volante o aéreo” para promover una reacción norteamericana capaz de desencadenar una acción militar directa contra Cuba.

Era de esperar el recordatorio de Trump a los mercenarios en Cuba, cuya mayoría desde luego respalda esa nueva beligerancia o se quedan sin el dinero que reciben a cambio de sus posturas políticas y actividades afines. Cualquiera que siga la ruta del dinero que sale del contribuyente norteamericanos para estos propósitos, podrá comprobar cómo se ha denunciado en los propios Estados Unidos, que mucha gente de Miami sentada ante el presidente en el teatro Artime son beneficiarios de esos presupuestos.

Chenche por chenche

Pero lo más patético son las actuaciones del senador Marco Rubio y el representante Mario Diaz-Balart, quienes han sido denunciados de canjear la integridad de Estados Unidos por un cambio de política hacia Cuba. Dicho en buen cubano: “chenche por chenche” (change for change).

Rubio calificó a Trump de “estafador” cuando los dos se estaban postulando a la nominación republicana, y luego prometió que sería el senador que podría necesitarse para contrarrestar los poderes excesivos del Presidente, pero evidentemente el asunto Cuba se convirtió en esencial en sus aspiraciones políticas para obtener el respaldo político de la derecha política estadounidense más recalcitrante y el apoyo financiero de los contribuyentes de la mafia de Miami y el soporte de los lobbys anticubanos.

Se dice lleva meses negociando con la Casa Blanca las medidas contra Cuba a cambio de apoyo, dada su pertenencia al Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Además preside del Subcomité para el Hemisferio Occidental y está en la Comisión de Inteligencia que investiga la posible interferencia rusa en las elecciones y si existen lazos con la campaña de Trump.

Los críticos de Rubio lo acusaron a principios de mes de proteger a Trump en la comparecencia del ex jefe del FBI James Comey. Dos noches antes, Rubio había cenado con el presidente en la Casa Blanca.

Según comentaron los analistas, antes de la inter-vención de Rubio, el testimonio de parte del exdirector del FBI James Comey se había demostrado cada vez más condenatorio con respecto al presidente Trump. Obstrucción de justicia fue algo que venía fácilmente de todo lo abordado en la audiencia senatorial…, hasta que llegó el turno a Rubio de hacerle preguntas a Comey.

Fueron interpelaciones retóricas que ponían en duda las revelaciones de Comey. Rubio cambió la atención y consiguió que Comey admitiera en público que el presidente Trump “no se encontraba personalmente bajo investigación”.

En tanto, Mario Díaz-Balart tras bambalinas aceptó el cortejo de la Casa Blanca para que votara a favor de una nueva iniciativa de ley para sustituir Obamacare, pero buscando seguridades de que Trump cumpliera su promesa de revisar la política de Obama sobre Cuba.

Durante la controversial votación de la ley de atención médica, Díaz-Balart fue secundado por el congresista Carlos Curbelo, quienes en un criticado conflicto de intereses, votaron en contra de la salud de sus electores para apoyar a Trump y conseguir abolir la política hacia Cuba de Obama, que es una de sus prioridades, y también  su gran negocio personal.

Reacción mayoritaria contra el anuncio

La nueva relación entre EE.UU. y Cuba ha funcionado durante más de dos años, y los beneficios son obvios. Eso se aprecia no solo en el torrente de importantes personalidades políticas e instituciones de diversas partes del mundo que critican el anuncio realizado por el presidente Donald Trump, sino también la concertación de fuerzas en desacuerdo hacia el interior de Estados Unidos

Según analistas políticos, esta decisión atenta contra la política de Trump de “Estados Unidos Primero” (America First), pues sus medidas contra la isla perjudican también al país norteamericano. Incluso, a una cuadra del teatro Artime hubo manifestaciones contra el fallo del mandatario y por altavoces se declaraba que la mayoría de los cubanos residentes en esa comunidad está en contra del bloqueo.

Analistas políticos y económicos, senadores demócratas y republicanos, productores agrícolas y organizaciones de defensa de los derechos humanos consideran que esa vía no servirá para avanzar en ellos en Cuba, mientras el Proyecto de Seguridad de Estados Unidos (ASP, por sus siglas en inglés), un  grupo de pensamiento no partidista manifestó en su página digital que el acercamiento entre ambos países ha sido una gran lección de cómo la diplomacia eficaz puede construir la seguridad nacional en el siglo XXI, a la vez que destacó que en los últimos dos años se han logra-do progresos sustanciales en estos y otros ámbitos, con 22 acuerdos bilaterales y una coordinación práctica con el ejército estadounidense y otros organismos.

El tema de la seguridad nacional también se abordó en un documento que enviaron al mandatario, previo a su anuncio en Miami, siete congresistas republicanos, quienes advirtieron que revertir el proceso pondría en peligro esfuerzos para combatir la trata de personas, el tráfico ilícito de drogas, el cibercrimen y la identificación del fraude.

Dentro de los numerosos senadores que se han ma-nifestado contrarios, sobresalen  el demócrata Mark R. Warner, vicepresidente del Comité de Inteligencia de la Cámara alta, quien  sostuvo que revertir el progreso en las relaciones bilaterales envía un mensaje equivocado al mundo sobre el liderazgo norteamericano.

A su vez, el influyente senador Patrick Leahy manifestó que muchos años después del final de la Guerra Fría Washington continúa imponiendo sanciones punitivas contra Cuba, “una pequeña isla vecina que no representa ninguna amenaza para nosotros”.

Otro senador republicano, Jeff Flake, estimó que cualquier cambio de política que disminuya la capacidad de los estadounidenses para viajar libremente a Cuba no es en el mejor interés de los norteamericanos ni de los habitantes de la isla. “Ya es hora de que la dirección del Senado finalmente permita votar mi proyecto bipartidista para levantar completamente estas restricciones arcaicas que no existen para los viajes de los estadounidenses a cualquier otro país del mundo”, instó.

La Ley de Libertad para Viajar a Cuba había sido presentada en 2015 por ocho legisladores republicanos y demócratas, pero nunca llegó a votarse en la sala. El más reciente intento cuenta con 55 promotores. Flake está convencido de que se aprobaría en la Cámara alta, de 100 escaños, con el apoyo de más de 70 miembros.

Entre otras voces que se dirigieron recientemente al jefe de la Casa Blanca estuvieron las de más de 40 compañías y asociaciones que lo instaron a mantener y ampliar la expansión de viajes a la isla, mientras des-de la coalición Engage Cuba un comunicado de James Williams, el presidente del grupo de compañías, organizaciones y líderes locales estadounidenses que pro-mueve el fin del bloqueo,  expresó que “es una locura la idea de que, después de 55 años de fracaso, volver a una política aislacionista producirá resultados”.

El comunicado consideró contradictorio, además, que Trump manifieste el deseo de apoyar al sector privado de la isla y tome decisiones como las de impedir los viajes individuales a Cuba, pues por lo general las casas particulares no pueden acomodar grandes grupos de viajeros.

Igualmente, el vicepresidente de políticas y campañas de Oxfam en Estados Unidos, Paul O’Brien, señaló en otro comunicado que la decisión de Trump ‘es un ejemplo preocupante’ de las cada vez más numerosas políticas que promueven el aislacionismo general del país norteamericano. “Trump solo aislará a Estados Unidos de relaciones interamericanas más fuertes, que beneficiarían a toda la población de nuestro continente”, agregó.

Trump declaró que respetaba la soberanía cubana, algo que para muchos analistas constituye una ridícula hipocresía, pero la Declaración del Gobierno Revolucionario es clara: no aceptaremos condicionamientos de ningún tipo, afrontaremos esta nueva agresión y seguiremos persuadidos de que es posible, con sentido común,  tener entendimiento y alcanzar una mejor relación entre vecinos.

Tomado de Cubadebate

 

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