Por: Anayelis Sánchez

El 21 de marzo de 1889 un cubano reaccionó ante el ataque que hiciera el director del diario de The Evening Post a la dignidad y la moral del pueblo cubano. Con pluma afilada el más universal de los cubanos dejó claro que no es nuestro pueblo ni afeminado, ni perezoso, ni inútil, ni enemigo del trabajo recio.

Este 21 de Marzo de 2018 otro cubano, con actitud enérgica y evidente voluntad en defensa de su patria y de su pueblo le dejó claro a un simulador títere de la OEA que con Cuba  no se metiera y que acabara con las provacaciones.

El primero fue José Martí a través de su carta Vindicación de Cuba, texto que ha trascendido en la historia por el inmeso amor explísito en sus líneas y en la manera transparente de defender a su pueblo de las ofensas de un enemigo.

El segundo fue en el embajador de Cuba en Perú en el Diálogo Hemisférico organizado en ese país previo a la Cumbre de las Américas próximo a celebrarse en el mes de abril.  Dicha actuación es propia de un cubano que ama a su patria y a su pueblo y que no permite provocaciones  en ningún escenario.

Son dos hombres de etapas diferentes, Martí incomparable con una historia enorme en tan pocos años de vida y el Embajador un cubano digno de admirar a nivel internacional por su actitud y su convicción.

Dos actuaciones de dos cubanos extraordinarios que coinciden no solo en fecha sino también en intención, en voluntad de defender a un país que ha venido batallando desde 1868 por la libertad y la independencia, por no dejarse manipular ni engañar.

Y es que como dijera el Apóstol no somos ningunos incapacitados por la naturaleza para cumplir con las oblogaciones de la ciudadanía, la historia ha demostrado que alcanzamos siempre todo lo que nos proponemos desde nuestra independencia hasta numerosas conquistas alcanzadas en todos estos años de Revolución.

 Quienes históricamente se han creido ser superiores solo son protagonistas de las peores bajesas a nivel internacional manipulando al mundo con dinero y comprando servilismos insignificantes como el pobre representante de la Coalición Juventud y Derechos Humanos Frente a la Currupción y Transparencia en las Américas. Gracias Embajador por dejarle claro que debe medir sus palabras cuando de Cuba se trata, gracias Martí porque como el embajador, si hoy los cubanos sabemos defendernos fue porque lo aprendimos de ti.