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Por  Yuris Nórido/ CubaSí
LA FOTO: Horcones
FOTO: DAYNET RODRÍGUEZ SOTOMAYOR/ CUBASÍ

Donde probablemente hubiera un muelle, ahora quedan solo horcones… pero bien cerca el puerto exhibe sus nuevas instalaciones.

Alguien pudiera sentarse frente a este lugar, en el puerto de Santiago de Cuba, para evocar el paso devastador del tiempo.

Como si de un ejército vencido se tratara, pareciera que los horcones de madera se sumergen, cubiertos por criaturas y vegetación marinas…

La composición es hermosa: el espectador admira una especie de fuga hacia el centro de la bahía. Uno casi pudiera escuchar el tranquilo rumor del agua, respirar la sal, sentir el fresco de la mañana.

No hay construcción eterna, nos dice esta imagen, mucho menos si está sometida a los rigores del mar.

Algún viejo de la zona quizás pudiera decirnos qué hubo aquí. Quizás se conserve alguna fotografía.

Pero ahora solo es la ruina de lo que fue.

No obstante, convendría no regodearse en la melancolía: si uno alza la vista podrá descubrir las nuevas instalaciones del puerto; las grúas, los contenedores, los camiones, los barcos…

Bien cerca de aquí, todo es movimiento, ruido, trabajo. El puerto de Santiago de Cuba está vivo.

Estos horcones son una nota de color, una expresión plástica, una metáfora del pasado, si se quiere… pero hay gente que se levanta cada día para garantizar el mañana.

Esa es otra poesía.