Por Angela Santiesteban Blanco/Sierra Maestra

sacaron portales 1Hace unos días escuché en la parada a dos personas comentar:

-Mija viste como están las tiendas, no hay quien compre nada.

-Pero lo más doloroso es que tú, y yo que trabajamos, no tenemos tiempo, tenemos que comprar las cosas a sobreprecio.

-Dímelo a mí, que tuve que comprar un desodorante en 80.00 pesos, y una pasta de dientes en 3.00 Cuc, no es fácil, cuando se me acabe no sé qué voy hacer.

-Asimismo, y con la comida es igual, hasta cuando estaremos conviviendo con esa ‘plaga’, porque los merolicos, y acaparadores son una ‘plaga’, donde hay uno, caen todos, es una red muy bien organizada….

No sé en qué terminó el diálogo, y la ensarta de criterios que tenían, pues llegó un carro y me fui. Pienso que esas dos compañeras si se mantienen informadas, deben saber que ya se están adoptando serias, fuertes, y severas medidas contra esa ‘plaga’, como tildaron a esos inhumanos mercachifles.

Pero, eso sí, es un combate de todos los cubanos de bien, que luchamos porque este país salga adelante a pesar de todos los problemas económicos que tenemos, sumando, además la crisis que atraviesa el mundo, debido a  la pandemia, que como dice la canción de un grupo de artistas cubanos, …un día al despertar todo era distinto, el mundo había cambiado, estaba patas pa’rriba, y estaba loco…

Nosotros hemos estado acostumbrados a salir de las adversidades, ahí están los años de período especial, muchos apostaron que la Revolución se vendría abajo, y la vida les demostró que estaban lejos sus deseos y pensamientos.

Sin embargo, seguimos aquí, y en momentos como estos, estamos acostumbrados a decir no nos pueden temblar las piernas, y los flojos deben apartarse. A esos que quieren con su modo de actuar crear desconfianza, y descontento en la población, les cerraremos filas, y se van a tener que ir de los comercios.

Esos parásitos de sociedad, que son una minoría, trataremos de persuadirlos, hacerles entender que lo poco que hay, el Estado revolucionario se ocupa, y preocupa porque llegue  a todos con equidad, además de hacerlos entender lo dañino de su actuar para la sociedad, y si no, será necesario aplicar acciones enérgicas a quienes persistan en continuar al margen de la ley.

Las carencias de todo tipo que venimos padeciendo por el recrudecimiento del bloqueo por parte de la administración Trump, y que en estos últimos meses han estado asociadas también  a la pandemia de la COVID-19, ha propiciado que algunas personas den muestra de pérdida de valores, y marginalidad.

Como es sabido, esos acaparadores, y revendedores duermen en los alrededores de las unidades comerciales, para coger los primeros turnos, y luego venderlos a altos precios, -dicen que en la cola para las motorinas eléctricas, los turnos cuestan hasta 50.00 Cuc-,  hacen listas, marcan varias veces, falsifican carnes de donantes de sangre, de impedidos….

Otros llevan los niños para tener prioridad, que creo que es una falta de responsabilidad, debido a que la pandemia no está erradicada, y cualquier persona puede estar asintomática, y contagiar a esas inocentes criaturas que no saben que los familiares los utilizan, y los exponen para saciar su sed de acaparar, y revender productos de primera necesidad, en las narices del comercio con total desfachatez.

Cierto es que todos no somos iguales, y puede ser que una persona haga varias veces la cola porque su núcleo es numeroso, pero ahí está la labor de control, y el mecanismo a implementar para hacer la diferencia.

Igualmente, no es posible que en las tiendas se vean casi siempre los mismo rostros en los primeros lugares, y además de acceder en reiteradas ocasiones al comercio como ya señalé, regresen mañana, pasado…., en fin todos los días, qué trabajador que vive de su salario puede hacer eso, ninguno, porque la economía familiar no da.

De igual modo están los que en actos de corrupción, y desvío de productos roban en centros de producción y almacenes, como hemos visto en varios espacios informativos de la televisión.

Esta situación no es nueva, escuché decir alguna vez que en tiempos de crisis, crece el ingenio de las personas para continuar desarrollando el país, y salir de la misma, muy buena idea, pero hay quien lo ha confundido, creando subterfugio para salir a flote sin importar el costo para la mayoría de la sociedad.

En reiteradas ocasiones hemos tratado el tema en nuestras páginas, hemos denunciado que los merolicos, y trabajadores por cuenta propia son los dueños de los materiales de construcción que se expenden en las tiendas recaudadoras de divisa.

Los primeros se los proponen dentro de la misma ferretería, y los segundos los exhiben con total impunidad en sus locales, o lo esconden y preguntan, qué busca, y casi siempre, por no ser absoluta, ellos tienen lo que uno busca.

Pero llegó la hora de terminar con ese mercado subterráneo, por el bien de todos, hasta de ellos mismos que pueden ser severamente castigados por la ley, y llegar a ser privados de libertad por actividad económica ilícita.