Por: Norelys Morales Aguilera/ Blog Cuba Isla Mía

 La gente de Cuba, incluido hasta un supuesto ateo es devoto de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Virgen Mambisa, nuestra Santa Patrona, la mulata Oshún, la entrañable Cachita. Para sus penas o sus amores, está el color amarillo y las ofrenda de girasoles.

Desde el mismo momento en que la Revolución cubana abrió sus puertas para dar rienda suelta a sus creencias y apuestas, nunca ha sido más visto el fervor por la Santa Patrona. Y con qué orgullo se exhibe el amarillo y se buscan los girasoles.

Cuidado, que ya en Cuba fue hecha la Revolución con los Girsoles también, para que lo sepan los apostatas y manipuladores, que promueven y manipula con una  “Revolución de los Girasoles”.

Solo mentes calenturientas pueden suponer que la devoción cubana la convertirán en una apuesta política por una revolución de color. No van a robar una creencia, un credo, un respeto ancestral ni algo sagrado.

El sueño inalcanzable es una revolución de color en la Isla se incrementó con los terroristas radicados en Estados Unidos cuando se convirtieron en “pacíficos opositores”, con las directrices y desconocimiento de Cuba de los organizadores de guerras no convencionales, y el dinero de los amos con que funciona la gusanera.

Nos gustan los girsoles y no se entregarán a los vendepatrias y terroristas, ni en la vida real ni en las redes.

¿Por qué le gustaban los girasoles a la heroína del Moncada Haidé Santamaría? Así decía su hija Celia Hart con infinita ternura:

“Porque para ser tan hermosa como es no renuncia a ser inteligente, fácil de plantar y útil: De ella se saca buen aceite, el girasol se siembra en campos abiertos al sol y al agua. Esa flor menea la corola en busca del Sol formando los lindos rejuegos con el tallo… y además le gusta convivir con sus compañeras… Es en definitiva, hija mía, una flor revolucionaria”.

¡Todos los girasoles para la Santa Patrona!