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Por Scarlett Lee

12571220_1082011818487494_1915588073_nEs cíclica, la campaña de la contrarrevolución interna por la libertad de los mal llamados “presos políticos” no termina…por momentos parece que se callan pero vuelven una y otra vez  sobre el mismo discurso gastado, ese himno que no dejan de entonar, porque si lo hacen ¿De qué van a vivir?

Hace poco más de un año fueron excarcelados 53 presos cubanos como parte de los acuerdos entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos para el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países. Un análisis de la periodista Andrea Rodríguez  de la Agencia Associated Press (AP) en artículo titulado “Destino de 53 presos señala dificultades de política de EEUU” evidencia lo que en muchas ocasiones hemos denunciado: a los que la contrarrevolución interna llama “presos políticos” no son más que mercenarios que cumplen sanción por delitos comunes, la mayoría empecinados en engrosar un aval para clasificar como refugiados políticos ante la SINA.

Según Andrea: “De los 53 presos, al menos 35 iniciaron trámites para lograr el estatus de refugiados en la Embajada de Estados Unidos, lo que les permitiría vivir de manera permanente en el vecino país. Siete ya salieron de Cuba o lo harán en las próximas semanas, lo que reduce las filas del débil y fragmentado movimiento opositor interno. Otra media docena de los 53 están nuevamente en la cárcel bajo cargos que sus aliados aseguran son de carácter político”. 

Tal parece que los esfuerzos por intentar convencerlos de que “El compromiso es aquí” como dijo a la AP, José Daniel Ferrer, Coordinador Nacional de la des-organización Unión Patriótica de Cuba  (UNPACU), no han funcionado; aunque según él: Hacemos mucha conciencia de ello entre nuestros activistas para que no se vayan”.

Y mientras esa conciencia no se fragua, la contrarrevolución interna y sus campañas manidas solo funcionan y funcionarán en la semiosfera de los apátridas, traidores y enemigos de Cuba; solo serán un trampolín para que un grupo de delincuentes alcancen lo que suele llamarse “el sueño americano”.

Hasta Andrea Rodríguez lo dejó claro en su artículo: “En general los ciudadanos desconfían de los disidentes y sus credenciales de activistas, y los ven motivados por el dinero de los exiliados anticastristas o por la posibilidad de hacer méritos para irse a Estados Unidos.”

 

 

 

 

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