De música, redes y sus racismos selectivos

El ministro de Cultura, Alpidio Alonso, denunció, en su cuenta de Twitter, la campaña mediática de manipulación y de odio contra intelectuales y artistas cubanos, concebida, dirigida y muy bien pagada desde Estados Unidos. «Hagamos que prevalezcan la verdad y el amor», dijo, en el mensaje en el que mostró su apoyo al gran músico Alexander Abreu, víctima ahora de esa maquinaria de odio

Autor: Oni Acosta Llerena | internet@granma.cu

Unos mil mensajes indecorosos recibió en su celular el músico Alexander Abreu, como parte de una campaña mediática orquestada desde Estados Unidos. «A todos los que escriben con tanto odio les tengo un corazón lleno de amor y música», respondió el artista.
Unos mil mensajes indecorosos recibió en su celular el músico Alexander Abreu, como parte de una campaña mediática orquestada desde Estados Unidos. «A todos los que escriben con tanto odio les tengo un corazón lleno de amor y música», respondió el artista. Foto: Fotograma del video clip Me dicen Cuba

Ya es un hecho palpable y recurrente la demonización de nuestros artistas en las redes sociales de internet. Los nuevos caballeros templarios de la libertad, pero que viven presos dentro de sí mismos, no escatiman recursos para sus cacerías y, como en una guerra convencional, se valen de cuanto aparezca y les sea útil para tales propósitos.

Lo que en determinado momento se disfrazó bajo la égida de una crítica artística, pero dejando entrever un discurso hegemónico y manipulador, hoy se muestra descarnadamente para apropiarse de herramientas de todo tipo que satisfagan, cual desespero canino, una marcada angustia de imposición ideológica. Esa conducta puede conducirnos a esbozar -desde un análisis rápido en cuanto al tema- dos tesis muy simples: una puede ser que el contradiscurso desde Cuba se ha perfilado y posicionado en internet por una intelectualidad comprometida con la defensa de la cultura nacional auténtica, y la otra, pero no menos importante, es la refrendación imperial de una política como nunca antes tan hostil hacia todo atisbo cultural cubano y su incidencia en el desarrollo del arte y de su mercado en las dos orillas.

Así, podríamos afirmar que temáticas sensibles desde lo endógeno del proceso revolucionario y cultural cubano han recibido los ataques más de moda en estos tiempos, con una inusitada presión para la disociación de un debate real y profundo. En esa línea hay uno que sobresale con aberradas acusaciones raciales que en poco tiempo ha pululado en las redes sociales contra nuestros artistas, pero dirigido y a conveniencia. Apenas una mirada bastaría para entender que se pretende torpedear y crear caos con un tema sensible y para nada ajeno a nuestro complejo entorno sociopolítico, pero con una infundada presencia en la música cubana.

Lo más preocupante es la victimización que esgrime el tema racial como causante de males que nada tienen que ver con ello, pero que ante la mirada de lo que desean proyectar como el «fallido esquema social y musical cubano», les viene de maravilla a los involucrados.

Desde una decisión administrativa o alguna que otra diatriba con raseros comerciales se arguyen motivos raciales y se alimenta el supuesto mito sin asideros reales en nuestro entorno, pero que forma parte de un ciclo de preparación y fabricación de un nuevo fantasma ante la falta de argumentos y figuras creíbles que alimenten la parásita fábula del racismo excluyente en la música cubana.

Israel Rojas expresó al diario Trabajadores que «hay gente que se ceba con la ofensa, el disparate, el irrespeto. Hay quien dolorosamente está esperando que la gente se haga daño en las redes sociales para pasarla bien a costa de otro». Foto: Archivo de Granma

Cuando se interpela a Cuba, las farsas no necesitan probarse ni llevar apoyaturas gráficas: solo basta creer en la buena fe de un «activista» para dar por sentado dicho circo. En cualquier otro tema y contexto, las acusaciones se basan en pruebas documentales o forenses, que sustenten la denuncia. Para nosotros esas reglas no aplican, sino que la palabra de quien adversa es suficiente para alharacas y linchamientos sin precedentes. Si alguien denuncia -sin prueba alguna- que es víctima de racismo por parte de instituciones de la música cubana, se lanzan los odiadores a despedazar la credibilidad del país sin pensarlo dos veces. Pero si un músico cubano por defender este proyecto social, o solo por no atacarlo, sufre de acoso racista desde plataformas virtuales, incluyendo amenazas de muerte, esos mismos odiadores callan a coro unánime y cómplice, contradiciendo sus propios gritos desde el fabricado «activismo no violento». Y es que los mecanismos de interacción en redes sociales de internet y publicaciones en la web son el nuevo escenario en la guerra contra la cultura cubana, donde importan más los «me gusta» y que alguien comparta una publicación mediocre, que las ideas profundas y la verdad.

A su vez, las instituciones y la prensa del sector debemos saber separar el debate sensible y necesario sobre estos temas del panfleto oportunista, donde en muchas ocasiones se disimulan posiciones de falso activismo para complacer prácticas de rapiña, demoledoras y sin ningún propósito constructivo. A veces la ambigüedad de algunos es tan mortífera como el antifaz de otros.

Entonces, resulta claro, no estamos ante ningún movimiento social ni activismo, ni ante sensibles luchadores por causas como la infancia, la violencia contra la mujer o los derechos de los artistas negros cubanos. Contrario a todo ello, la edificación de una supuesta plataforma de pensamiento libre calla ante las manifestaciones realmente xenófobas y racistas que amenazan a nuestros músicos constantemente y que, reitero, solo buscan el ataque artero por el único delito de vivir en Cuba y estar junto a su pueblo, como acaba de suceder con Alexander Abreu, a quien esa máquina de odio ha llegado a llamar «gorila». Porque lo que realmente duele es que, a él, a mí, a usted, y a muchos nos digan CUBA.

Nota del Instituto Cubano de la Música en apoyo a Alexander Abreu

El Instituto Cubano de la Música manifiesta su total apoyo a Alexander Abreu Manresa, artista nacido y formado en Cuba, genuino representante del  sistema de enseñanza artística y defensor de  nuestras tradiciones culturales más identitarias. En correspondencia con su talento y exitosa carrera, su pueblo le sigue y aplaude por su profesionalidad y auténtica cubanía.

Nuestra institución rechaza categóricamente los insultos, las mezquinas acusaciones sin fundamento, el odio y las groserías injustificables de  que acaba de ser víctima este destacado artista, a partir de la puesta en circulación, en el día de ayer martes 15 de septiembre, de un texto apócrifo que contenía ofensas a la Revolución Cubana, maniobra de descrédito que Abreu denunció inmediatamente en el perfil de Facebook de su orquesta Havana D´ Primera.

Tanto esta reciente ofensa, como otras que han pretendido implicar a artistas e intelectuales residentes en Cuba en varias plataformas de internet y en redes sociales, responden a campañas enemigas concebidas y pagadas desde los Estados Unidos. Lo sucedido es una muestra más del terrorismo político de la mafia cubano americana de Miami, huérfana de toda ética y temerosa de perder los privilegios que se derivan de su hostilidad a la resistencia y autodeterminación del pueblo cubano. 

Alexander Abreu se ha ganado el respeto y el cariño de su pueblo y eso ninguna campaña lo podrá destruir.

*Tomado de la página en Facebook del Instituto Cubano de la Música

Miel y acero

Por Teresa Melo*

Aún no termina el 8 de septiembre, día de reverencia a la Patrona de Cuba, nuestra Mambisa Virgen del Cobre. Los devotos han acudido a su Santuario y publicado fotos de sus particulares homenajes. Han llevado sus girasoles y votos silenciosos y pedido por las familias y por la Isla y por los cubanos y cubanas que bajo cielos diversos viven sus realidades y sufren o festejan. Realidades diversas donde es amada con fervor, y en no pocos casos con nostalgia. Realidades donde hijos de otros países acompañan a la Virgen y a las batallas de Cuba, por la salud y por los días presentes y futuros.

Hoy caminé una parte pequeña de mi ciudad y vi las personas en su cotidianidad de un día normal de trabajo y clases. Como es habitual en este día, una gran cantidad con ropas de color amarillo. No se parecía mucho a la ciudad y al país que transcurre en Internet, en esos sitios donde el morbo, el acoso y la mentira venden más que la solidaridad y el respeto a los símbolos. Es mi experiencia. Mi criterio. Por defenderlo no etiqueto a nadie, ni siquiera a los que piensan como yo. Sobre todo para los que vigilan incluso a qué ideas (y de quién) reacciono. Pero mi empatía de poeta con los seres humanos no me hace tan ingenua como para no entender esta “revolución de color gris” que pretenden (único color al que pueden aspirar), y quién/quiénes las financian (esa “inocente” NED que pone los millones, por ejemplo) y quién y quiénes los cobran. Están ahí. Visibles y comprables.

Personajes que nunca pertenecerán a mi ámbito ni a mi concepto de patria no tardaron en compartir mi post anterior con girasoles dedicado a la Virgen del Cobre. Tal vez el mercenarismo más mediocre incluso pensó que podían usarlo para engrosar su llamado falaz. En varios de esos sitios, por ejemplo, he visto hoy la misma foto mostrada como “represiva” que circula desde hace semanas (donde unos policías cuidan una cola cualquiera); imagen repetida con diferentes titulares de lugares, por lo que ya ni siquiera es posible decir a qué barrio cubano pertenece. De días anteriores: Una boca cosida sin cicatrices? Un profanador suelto en las calles? Una supuesta actriz que se alquila para hablar contra Cuba? No invento: las palabras e imágenes están ahí…

Como en cualquier país aquí hay que acatar las leyes, máxime en momentos en los que aún las medidas sanitarias signan nuestras vidas. Quien hoy las haya violado para crear algún desorden en nuestras calles, las calles que caminan en tiempos normales nuestras familias, hijos, gente, amigos e incluso esos mismos que sabemos, por supuesto que responderán, no como luchadores por ninguna idea, sino por no respetar las medidas que atañen al cuidado de la salud. Me cuesta encontrar diferencias entre estos seres y otros que con todo derecho ponen su inteligencia (que la reconozco) al servicio de lo que eligen, pagados o no. Creería en alguno si hubiera al menos un comentario contrario al uso de la Virgen del Cobre para crear caos. Creería. Pero no ha sido.

Hoy han contaminado varias de mis publicaciones con enlaces imposibles de comprobar; denuncias sin nombres, nombres que no aparecen en las redes, insultos de fundamentalistas religiosos que no respetan las creencias de otros (esa otra plaga). Hoy han acosado a muchas de mis amistades, como a Mariela Castro Espín, por lo que hace y representa. Hoy han demostrado algunos quiénes son en verdad.

No los admito en mi vida ni en mi muro. Quien se moleste por mis elecciones patriotas y mis amistades: adiós. La Virgen Mambisa es y entrega MIEL de vida, pero como en esta obra de Denys San Jorge Rodriguez, es ACERO contra el que se doblan las navajas del odio.

Esta es mi particular opinión para los que a cualquiera como yo llaman oficialista. A mucha honra. Y que viva Cuba siempreviva!

*Tomado de su perfil en Facebook

#SantiagodeCuba: sumando muchos “pedacitos”

Por Betty Beatón Ruiz/Trabajadores

El movimiento popular “Cultiva tu pedacito” deviene incentivo para que muchos santiagueros produzcan, en el entorno en el que viven, productos agrícolas para complementar la alimentación familiar.

Vecinos del CDR 8 del Micro 7 del distrito José Martí disfrutan de las bondades del movimiento Cultiva tu pedacito, Foto: Betty Beatón

Luego de que el bloqueo de los Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas se recrudeciera y la pandemia de la COVID-19 pusiera frenos al desarrollo de la economía mundial y nacional, el gobierno cubano ha puesto énfasis en estimular la soberanía alimentaria.

Con apego a ello los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), organización de masas que el venidero 28 de septiembre cumplirá 60 años de fundada por Fidel, ha desarrollado un movimiento a nivel de barrios en el que se propician las condiciones para la siembra en patios, parcelas comunes, y incluso en balcones y otros sitios hogareños.

Ante los imperativos que imponen los tiempos y el llamado de los CDR con “Cultiva tu pedacito”, los santiagueros han respondido con resultados loables en muchos sitios urbanos y suburbanos.

El populoso distrito José Martí, en la ciudad de Santiago de Cuba, es un buen ejemplo de ellos, con destaque para lo que hacen los vecinos del CDR número 8, zona 670 del Micro 7.

Pastora García lidera el grupo, integrado por más de medio centenar de vecinos, quienes han convertido el área común de atrás del edificio en un acogedor y productivo jardín.

La digestiva y cotizada malanga comparte espacio con los helechos, el ñame se enreda muy cerca del aguacate, la albahaca aromatiza en el ambiente pegada al  corral donde patos y gallinas dan toques sonoros al lugar.

Con la fortaleza de ser bióloga de profesión y su hijo ingeniero agrónomo, Pastora también asume la guía de un círculo de interés con niños y niñas de la escuela más cercana, y se siente feliz de haber donado algunos  cultivos, en especial mangos, para el círculo infantil enclavado en la comunidad.

El patio de esa urbanización santiaguera se convierte igualmente en escenario para encuentros de vecinos, tertulias literarias, clases de vialidad y tránsito para los más jóvenes y cuanta acción comunitaria desee realizarse allí.

Buen ejemplo este que crece y se multiplica por los 14 mil CDR de una provincia que sigue sumando razones para el festejo en familia por los 60 años de la organización más masiva del país.

Los girasoles cubanos nunca girarán hacia la oscuridad donde se esconden miserables mercenarios

Por: Marco Velázquez Cristo/ Razones de Cuba

Imagen: Razones de Cuba

Sueñan los enemigos de la patria y sus aliados internos con el derrumbe de la Revolución y la destrucción del socialismo en Cuba. Después de múltiples y bochornosos fracasos en este empeño y sin aprender de ellos, desde hace un tiempo intentan conseguir su objetivo mediante una revolución de colores, al estilo de las que fomentaron en los países de Europa del Este o de la llamada primavera árabe.

Cometen el error de obviar las diferencias de condiciones internas, de surgimiento y desarrollo de los procesos históricos que llevaron al poder a los que a ellos les molestan, así como las características y prestigio de los líderes que los dirigieron.

En este contexto, como parte de los planes de las diferentes administraciones norteamericanas de crear las condiciones para el desarrollo de una de estas “revoluciones”; han estado los intentos de posicionar dentro de la escena política cubana, a los que denominan “líderes emergentes”. Para ello le han tratado de construir a determinados fantoches una imagen de “revolucionarios” inconformes y de “defensores” del pueblo que habitualmente señalan supuestos errores de la dirección del país y la acusan de violadora de los derechos ciudadanos. Ejemplos sobran. El del becario de Columbia es uno de ellos.

En Cuba, la unidad y cultura alcanzada por el pueblo y su capacidad de elegir a sus dirigentes, no les permite imponer esos falsos líderes, por eso recurren a personajes de abiertas posturas confrontacionales, generalmente de baja catadura moral. Esos personajes, carentes de principios éticos y valores patrios, son utilizados como puntas de lanza para intentar desencadenar eventos sociales que desemboquen en situaciones complejas y creen un clima de ingobernabilidad en el país.

Por eso observan el escenario interno cubano, a fin de aprovechar cualquier oportunidad para tratar de generar ese tipo de situaciones y es la causa por la cual, en un periodo relativamente corto de tiempo, hemos visto como se ha incrementado la frecuencia de las campañas mediáticas apoyando este tipo de actividades en espacios físicos. Aparecen así los intentos de manipular y utilizar a la comunidad LGBTI, los protectores de animales y a los ambientalistas, entre otros.  

Estas acciones también son tratadas de ejecutar en fechas señaladas, como la celebración de festividades religiosas que buscan contaminar con su presencia dándoles un carácter político. Saben que son temas muy sensibles y que, si fuerzan una respuesta a una acción suya, haciéndola aparecer como un acto de represión, podrían arrastrar a los que participan honradamente en estas actividades a una confrontación con las autoridades.

En el contexto actual, signado por las restricciones y carencias impuestas por la pandemia de la COVID-19, se conoce de los planes e intenciones de elementos contrarrevolucionarios que alentados y financiados desde el exterior, pretenden aprovechar las celebraciones por la Virgen de la Caridad del Cobre para orquestar provocaciones que pudieran incluir la violación de las medidas establecidas para controlar la enfermedad.

Al respecto el portal de noticias en Internet News.va del Consejo Pontificio para la Comunicación Social de la Santa Sede publica una nota del episcopado la cual plantea que, desde el principio de la pandemia de COVID-19, las autoridades cubanas han concedido a la comunidad católica la oportunidad de participar en algunas solemnidades y celebraciones importantes, como el domingo de Pentecostés, la Semana Santa y las celebraciones litúrgicas dominicales.

Agrega el medio que, cada año miles de cubanos se unen para celebrar a su patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre, con procesiones y celebraciones en todo el país, pero que las medidas de prevención y restricciones por la pandemia de coronavirus hacen imposible la participación presencial de los fieles, por lo que las autoridades del gobierno, a petición del episcopado, han permitido la trasmisión de las celebraciones mediante la televisión y otros medios estatales.

De lo anterior se desprende que existe una concertación entre las autoridades y la iglesia católica para la organización y desarrollo de estas actividades, con el objetivo de garantizar que los feligreses puedan rendir culto a la Virgen de la Caridad en un marco de seguridad para su salud.

En estas circunstancias es de esperarse que, los “nuevos revolucionarios” y sus “líderes emergentes” esperen el desarrollo de los acontecimientos para, en caso de alguna incidencia, cuestionar la respuesta de las autoridades a esas actividades contrarrevolucionarias.

Por lo general, plantean como opción la inacción y de una manera solapada intentan justificarlas malinterpretando la Constitución.   

Pero los Girasoles cubanos nunca giraran hacia las tinieblas donde se esconden los apátridas, traidores irrespetuosos de las tradiciones y de la cultura de su pueblo. Buscarán la luz limpia del sol que siempre ha alumbrado hacia un futuro de paz e independencia de la patria.

En Cuba no habrá una revolución de colores. La única que ha existido desde Céspedes hasta nuestros días tiene un solo color: el rojo de la sangre derramada por ella.

LA VIRGEN CUBANA Y LA REVOLUCIÓN DE TODAS LAS FLORES.

Por RICARDO RONQUILLO BELLO

En la retina inocente de mi infancia está bordada la imagen de los tres Juanes, coronada por la Virgen de La caridad del Cobre, situada sobre un altar en uno de los cuartos del caserón de guano de mis abuelos.

Nunca faltaban olorosas flores sobre aquel sagrario que saltaba sobre la ingenuidad de mi discernimiento con todo su misterio. Desde entonces intenté entender el enigma milagroso de aquella figura, que vi replicarse con la misma veneración en muchas casas de aquel humilde batey campesino primero, y después en tantos otros hogares cubanos.

Aquellos guajiros no eran practicantes devotos de una confesión. La iglesia católica más cercana estaba a kilómetros, pero los males del cuerpo y del alma encontraban remedio con unas singulares «soberanas» espirituales, desde la 1 hasta números infinitos, algunas veces salidas de la santería, en otras del espiritismo, el agua magnetizada de Clavelito, u otras creencias más ancestrales o modernas. Su asombrosa religiosidad tenía, sin embargo, el hilo común del respeto y el fervor por la Virgen del Cobre, según fui descubriendo mientras crecía en madurez. La mayoría se sentían identificados a la vez que amparados bajo su manto protector. La Virgen católica no era la representación de una creencia sectaria.

En mi micromundo rural, como en otros espacios del país, había sincretizado una sentimentalidad, una espiritualidad y una humanidad común -ochún mediante muchas veces-, que hacía que le encajara preciosamente esa corona con la condición de Patrona de Cuba, es decir de todos los cubanos, con independencia de su clase, condición o creencias.

La sed por profundizar más en sus enigmas y los de la religión la pude saciar mejor ya siendo un joven estudiante de Periodismo en la Universidad de Oriente. Como la imagen de los Juanes de la casa de los abuelos, conservo la impresión extasiada y purificadora de mi primera visita a la bella Basílica Santuario que, sobre un promontorio, gobierna el pequeño y pintoresco poblado de El Cobre.

Aunque no éramos practicantes católicos, regresaríamos muchas veces hasta aquel monumento, unas veces a estudiar en equipo y en otras sostendríamos largas tertulias al amparo de la cercana presencia de la Virgen, con el viejo sacristán de entonces, que afrontaba con paciencia celestial nuestras curiosas baterías de interrogantes, desde las más íntimas hasta las sociales. Una quietud maravillosa nos hacía sentir allí cómodos y aliviados de las tensiones estudiantiles.

En estos días he comparado esa paz, ese sentido de comunión por el bien, la concordia y la buenaventuranza a que invita la figura y el aurea de la Virgen cubana con quienes intentan tomarla de asidero oportunista para atizar conflictos, confrontaciones sociales y odios, sacando de viejos sepulcros los conflictos entre política y religión en Cuba.

Ya en algún artículo donde abordaba los propósitos de incentivar también el odio racial en el país, alertaba que intentan dividir por cualquier razón lo que no han podido por la fuerza. Si en el país no existen chiitas y sunnitas, repúblicas a las que incentivarles autonomía, etnias entre las cuales inocular rencores, algo servirá para el despedazamiento, imaginan los viejos elucubradores de la segmentación. Cuando se trata de acabar con la Revolución, a sus enemigos no les interesa si inventarse una caribeñísima y soberana nación «mandinga» o el archipiélago independiente Sabana-Camagüey, decía entonces.

Faltos de originalidad, de perspectiva y de base social en el archipiélago, se inclinan nada menos que por la imitación, buscando crear paralelismos entre las condiciones que desembocaron en otras «floridas revoluciones» o intempestivas primaveras, árabes o de otras regiones.

Todo ello no hace más que recordarnos que las calderas de aceite hirviente están a todo vapor, a juzgar por noticias y análisis de determinados medios anticubanos que nos prefiguran uno que otro infierno o nos anuncian casi a diario los siete jinetes del apocalipsis del socialismo criollo.

El desvelo con que se frotan las manos los representantes de la derecha no pasa de ser mezquino y calculador, alimentado ahora por las duras carencias que afronta el país por el efecto combinado de la crisis mundial provocada por el coronavirus y el bloqueo económico, comercial y financiero llevado a límites de obsesión.

Pero dichas pretensiones tienen un mal de fondo: equipar el socialismo cubano con las experiencias que se derrumbaron en la URSS y Europa del Este. Ignoran que dichas caídas fueron la consecuencia de los errores en la concepción y conducción de esos modelos, entre ellos la ortodoxia y el dogmatismo en la interpretación de la espiritualidad de sus pueblos y del más profundo sentido de la naturaleza y la libertad humanas.

Para usar una palabra de moda en el país, el socialismo criollo, está viviendo profundas e interesantes «actualizaciones», que van más allá de las que se anuncian comúnmente en el modelo económico. Por ello abundan en los últimos años los sacudones de dogmas y envejecidos condicionamientos doctrinarios.

Entre los cambios más significativos en Cuba, si nos atenemos al ámbito estrictamente religioso y que por cierto se iniciaron antes de las transformaciones de estos años, estuvieron la definición constitucional del carácter laico de nuestro Estado, dejando atrás el fardo del ateísmo científico, con las modificaciones constitucionales de 1992, y la aprobación del ingreso de los creyentes al Partido Comunista en el IV Congreso de esa organización.

Ambos pasos apuntaron a despojarnos de negativos vestigios doctrinales y a un ecumenismo político renovado, más a tono con las esencias y exigencias actuales de la nación.

Como he apuntado antes, en ese propio ámbito estaban como antecedentes las ideas esbozadas por Fidel en su entrevista con el fraile dominico brasileño Frei Betto, publicadas en el libro Fidel y la religión, y el encuentro del Comandante en Jefe con líderes religiosos en 1990, un evento que marcó especialmente la relación entre el Estado y la religión en nuestra Patria.

Los cubanos, como reconoció el luchador de la generación del Centenario Armando Hart, con independencia de nuestras raíces y creencias, estamos interesados cada vez más en conocer los nexos principales de la milenaria historia universal y en promover una cultura sin esquemas. Esa cultura que necesita el mundo para librarnos de la estrechez de conceptos generados por una civilización cargada de materialismo vulgar, y tan necesitada del acento utópico de los pueblos de raíz latina, subrayaba.

En horas como estas, en que el lobo quiere travestirse de Caperucita, debemos recordar a figuras esenciales de nuestro complejísimo devenir nacional como Cintio Vitier. En su despedida de duelo podía sentirse que en nuestra tierra no penetraba un cadáver, más bien reverdecía una raíz, una estremecedora conexión, un hilo misterioso entre los hombres y las épocas que le dieron a esta isla su entraña sentimental, y la elevaron a su condición espiritual: de gallarda, noble y soñadora, levantada a la emancipación y al decoro.

Cintio había sufrido también, como Carlos Manuel de Céspedes, su propio «calvario» de incomprensiones. Pero este no alcanzó para envenenarlo, sino para ennoblecerlo y agigantarlo. Supo darle perdón a lo que lo merecía.Como, recordé entonces, el iniciador de La Demajagua, como el martiano Vitier, asumieron, honrada y honrosamente, que el bien de la patria está siempre por delante de todo, incluso la fortuna material y la vida.

El camino no será fácil, pero el baño de flores triunfal de la Revolución cubana ya ocurrió durante una caravana que abrió al pueblo el camino, entre collares de Santa Ana, a la justicia y la libertad. Esas fueron también las ofrendas hermosas que los veteranos mambises quisieron poner al amparo de la Virgen.

Celebrémoslo entonces, con sus flores y colores, este 8 de septiembre, mientras los tres Juanes siguen devolviéndonos su fulgor milagroso.

¡Cuánta maldad!

Por Joel Macías *

QUIEREN aprovecharse de los sentimientos y el respeto que una buena parte de los cubanos sienten por la Virgen de la Caridad del Cobre; QUIEREN manipular tal manifestación que hace tanto y tanto forma parte de la cultura de este pueblo y convertirla en una acción contrarrevolucionaria; QUIEREN hecerle el juego (lo hacen) a las ideas imperiales del gobierno de los EE.UU con el único fin de apoderarse de Cuba a cualquier precio y por cualquier vía; QUIEREN confundir a los creyentes y no creyentes (cubanos patriotas) y hacerles creer que los errados somos nosotros; QUIEREN (no podrán) apropiarse este 8 de septiembre del sentimiento lindo y sincero de los cubanos con la convocada “Revolución de los Girasoles”.

La mayoría de los cubanos QUEREMOS, y así se hará, anular la aspirada acción contrarrevolucionaria y convertirla en SUMA DE PATRIOTISMO Y AMOR y recordarle a los malvados que, como siempre fue, Cachita está con los agradecidos.

*Tomado de su perfil en Facebook

Cuidado, el girasol es una flor revolucionaria

Por: Norelys Morales Aguilera/ Blog Cuba Isla Mía

 La gente de Cuba, incluido hasta un supuesto ateo es devoto de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Virgen Mambisa, nuestra Santa Patrona, la mulata Oshún, la entrañable Cachita. Para sus penas o sus amores, está el color amarillo y las ofrenda de girasoles.

Desde el mismo momento en que la Revolución cubana abrió sus puertas para dar rienda suelta a sus creencias y apuestas, nunca ha sido más visto el fervor por la Santa Patrona. Y con qué orgullo se exhibe el amarillo y se buscan los girasoles.

Cuidado, que ya en Cuba fue hecha la Revolución con los Girsoles también, para que lo sepan los apostatas y manipuladores, que promueven y manipula con una  “Revolución de los Girasoles”.

Solo mentes calenturientas pueden suponer que la devoción cubana la convertirán en una apuesta política por una revolución de color. No van a robar una creencia, un credo, un respeto ancestral ni algo sagrado.

El sueño inalcanzable es una revolución de color en la Isla se incrementó con los terroristas radicados en Estados Unidos cuando se convirtieron en “pacíficos opositores”, con las directrices y desconocimiento de Cuba de los organizadores de guerras no convencionales, y el dinero de los amos con que funciona la gusanera.

Nos gustan los girsoles y no se entregarán a los vendepatrias y terroristas, ni en la vida real ni en las redes.

¿Por qué le gustaban los girasoles a la heroína del Moncada Haidé Santamaría? Así decía su hija Celia Hart con infinita ternura:

“Porque para ser tan hermosa como es no renuncia a ser inteligente, fácil de plantar y útil: De ella se saca buen aceite, el girasol se siembra en campos abiertos al sol y al agua. Esa flor menea la corola en busca del Sol formando los lindos rejuegos con el tallo… y además le gusta convivir con sus compañeras… Es en definitiva, hija mía, una flor revolucionaria”.

¡Todos los girasoles para la Santa Patrona!

No a los provocadores #NoManipulenLaFe

Por Jesús Gómez Cairo*

Homilía de Su Santidad Francisco en la Santa Misa ofrecida en la Basílica menor del Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Están manipulando el sentimiento religioso de muchos ciudadanos y particularmente la devoción de estos por la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba. Debemos ser cuidadosos para que no se nos confunda.

Ellos no tienen derecho a manipular con fines políticos, antipatrióticos y anexionistas, los sentimientos religiosos de las personas, a favor de los enemigos de nuestro pueblo, a favor de los que nos bloquean para aniquilarnos por hambre y enfermedades, a favor de los que pretenden apoderarse de nuestra patria para convertirla en el negocio de los imperialistas y cobrar ellos su tajada. No, esos no son los fines de la espiritualidad ni de la religiosidad. Cristo enseñó que la religión es amor y solidaridad, que la Casa de Dios es de los pobres, no de los ricos explotadores.

Como bien se sabe, y está en los textos bíblicos, CRISTO EXPULSÓ A LOS MERCADERES DEL TEMPLO, porque fueron a éste no a iluminar a los que a allí acudían, sino a pervertirlos.

Parece que algunos olvidaron algo que hasta los Papas saben, y es que hace más de un siglo muchos fieles cubanos declararon a la Virgen de la Caridad “La virgen mambisa”.

A esos que preparan esas acciones hay que decirles bien alto y que todos lo oigan: #NoManipulenLaFe

* Director del Museo Nacional de la Música/Tomado de la página en Facebook Guerrero Cubano

#SantiagodeCuba: Se suprime medida no. 3 del Consejo de Defensa sobre ventas en establecimientos comerciales

Santiago de Cuba, 5 sep.— Luego de la agradecida participación del pueblo en el debate sobre las medidas tomadas por el Consejo de Defensa Provincial de Santiago de Cuba, en la búsqueda de soluciones para incrementar el control y el orden en las colas de los establecimientos comerciales, en la mañana de este cuatro de septiembre se decidió por las máximas autoridades del territorio, una vez concluida la fase de prueba, que se suprime la medida N°. 3 en lo referido a los días de compras de hombres, mujeres y personas vulnerables, dígase embarazadas y discapacitados.

Por lo que a partir del próximo siete de septiembre se retoma la práctica acostumbrada de comprar los ciudadanos de la provincia sin atender a las clasificaciones antes mencionadas, manteniendo además las medidas N°. 1 y 2 respectivamente.

De gran valor ha sido en este período el intercambio con el pueblo, quien de forma constante no cesa de proponer soluciones en pos de lograr esa “ciudad más bella, higiénica, ordenada y disciplinada” con la que sueña el santiaguero.

Tomado del Portal del Ciudadano