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Por Noel Manzanares Blanco – Cubainformación.-

Justo tres años atrás, tuve a bien compartir con mis lectores/as Emigracion cubana, ¿nutriente de la Identidad Nacional? en cuya inscripción anoté: Ante las nuevas regulaciones de La Habana, inquiero el porqué el proceso que sintetiza y tipifica a nuestro pueblo (su Cultura, lengua, idiosincrasia, autorreconocimiento, sentido de pertenencia…) de acuerdo con sus Valores, puede estar afectado o enriquecido por segmentos de sus emigrados/as.

Para aquel entonces —consciente de cómo el grueso de cubanos/as residentes en el exterior de varias maneras tienen una actitud positiva hacia su nación— diferencié al sector minoritario de personas que abandonaron la Patria que los vio nacer luego de servirse de ella y después/en este tiempo se revelaron/se revelan como los más papistas que el Papa/verdaderos agentes del Águila Imperial; y todavía más la representación de la terrorista-mafia-gusano-yanqui con epicentro en Miami, consorte de la “disidencia” del patio alimentada por el “Norte revuelto y brutal”.

Pero en este minuto ha tenido lugar un ajuste de la política de nuestro Gobierno con un segmento de la emigración de la Mayor de las Antillas identificado en profesionales de la Salud, tema devenido causa de estas líneas.

Como presupuesto, baso mi razonamiento en La Habana, por la armonía de la familia en cuyo resumen sostuve: “Se normaliza la entrada temporal al país de quienes emigraron ilegalmente después de los Acuerdos Migratorios de 1994, y que hoy están imposibilitados indefinidamente de volver al territorio nacional —incluye a los profesionales de la salud y deportistas de alto rendimiento que abandonaron la misión en el exterior”. Ello, lo concebí como resultado de Cuba seguirá apostando por una emigración legal, ordenada y segura.

En este instante, llamo su atención en que quienes estuvieron imposibilitados indefinidamente de volver al territorio nacional, a partir de la nueva legislación migratoria dejaron atrás tal limitación y “podrán volver siempre que hayan transcurrido más de ocho años desde que ocurrió el hecho que dio origen a la prohibición”. Igualmente, en que al respecto entra a mediar una nueva reflexión si realizamos un examen de Los servicios de salud a nuestro pueblo se garantizan y mantienen su desarrollo divulgado a principios de Abril último como Editorial del Diario Granma.

Significo que en esa información de Granma consta que uno de los principales artífices del robo de nuestros talentos ha sido el gobierno de los Estados Unidos mediante sorteos, emigración selectiva y la Ley de Ajuste Cu­bano; y que se mantiene vigente el Pro­grama de Parole para Profesionales Mé­dicos Cubanos (Cuban Medical Pro­fessional Pa­role Program), diseñado para incitar la deserción de los profesionales de la medicina cu­bana durante el cumplimiento de sus misiones en terceros países, establecido por el ex presidente de George W. Bush desde Agosto del 2006. También, lo más difundido en la prensa internacional, a saber:

“Los profesionales de la salud que bajo los términos de la actualización de la política migratoria han salido del país, ya sea por un interés económico, familiar o de índole profesional, incluyendo aquellos víctimas de las engañosas prácticas del vulgar robo de cerebros, tienen la oportunidad, si así lo desean, de reincorporarse a nuestro Sistema Nacional de Salud, a los que garantizará su ubicación laboral en similares condiciones a las que tenían” —las negritas son mías.

A la sazón, se me ocurre considerar que, de acuerdo con la Real Academia Española, las víctimas en cuestión NO deben ser exactamente encuadradas en el grupo de desertores/as a la Patria (personas que renuncian a su Bandera para situarse al servicio político de los enemigos de la Revolución Cubana). Por tanto, propongo meditar a través de las siguientes preguntas:

¿Por qué dejar de darle el mismo tratamiento que en este minuto se le concede a los profesionales de la Salud en Cuba, a Deportista de alto rendimiento que con muchas ganas y éxitos nos representaron en el plano internacional y que actualmente están en disposición de seguir en la posición de otrora —sin descartar que asimismo fueron otras víctimas? ¿No sería recomendable en este examen incluir la realidad que evidencia cómo un número considerable de nuestros Artistas que por diversas razones abandonaron el suelo patrio, hoy día están entre/con nosotros alimentando la Cultura Nacional? ¿Qué enseñanza debemos extraer del reciente encuentro del Compañero Raúl Castro en Estados Unidos de América con un importante segmento de la Comunidad Cubana residente en el Norte del Estrecho de la Florida?

Así, me siento estimulado a insistir en que Cuba en el asunto de su emigración y desertores/as debe discernir entre quienes dejaron a la Patria y se colocaron a los pies de la miseria contrarrevolucionaria y el grueso de las personas que como los Deportistas cayeron en la tentación de la sociedad de consumo sin “apuñalarnos por la espalda”, pero que a esta altura están en disposición de dar lo mejor de sí en la defensa-enriquecimiento del Orgullo Nacional. ¡Amén!

 

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