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14222326_655831121246617_4739622131423037582_nPor Julio Alejandro Gómez Pereda / Palabras entre el Café

José Daniel Ferrer volvió a probar la limonada, esta vez preparada por la cubana Yadira Escobar.

El programa Buenos Días Miami, ha sido escenario de la presentación más infausta de José Daniel Ferrer ante los medios. Los que seguimos las noticias sobre éstos temas, hubiésemos dudado que Ferrer pudiera quedar peor que en la entrevista con Edmundo García, pero éste hombre ha demostrado tener una capacidad increíble para ir de mal a peor en tan solo unas semanas.

El llamado debate, se produjo entre la bloguera, escritora y artista plástica Yadira Escobar y José Daniel Ferrer, presentado ante el mundo como el líder opositor más trascendental de la Isla. Podríamos pensar que un encuentro como éste generaría criterios y opiniones múltiples sobre los argumentos de la discusión, pero en este caso, lo trascendental es la conducta de Ferrer y de Fuste, quien en vez de moderar el debate, se armó de yelmo y lanza y se colocó al lado de Ferrer, para garantizar que Yadira no pudiera derrotarlo. Parecerá increíble, pero fue un dos contra uno, y para más sorpresa, la dupla terminó siendo arrasada.

José Daniel Ferrer, se concentró en ataques personales contra la bloguera cubana radicada en Miami, la acusó de ser agente del gobierno cubano y cuestionó la historia personal de su padre Reinaldo Escobar, sin esgrimir – pese a las solicitudes de Yadira – un solo argumento convincente que respaldara su postura. Era de esperar, cuando los argumentos escasean, las lanzas suelen ser más afiladas.

Por su parte Yadira Escobar, quien bien podría haberse retirado del programa (devenido en emboscada) mantuvo la cordura, al tiempo que solicitaba calma a su interlocutor y reclamaba a Fuste, el espacio necesario para dar sus argumentos, los que sin dudas provocaban la reacción en cadena de José Daniel, quien asumió postura de ametralladora, gritando una ensarta de palabras tras otra, sin mucho orden ni concierto. Todo parece indicar que sus “asesores” le recomendaron no dejar hablar a la joven cubana, como estrategia central para salir airoso. Claro, no contaron con la naturaleza agresiva de Ferrer, quien desde el extremo opuesto de la mesa y vestido de traje y corbata, olvidó las más elementales normas de cortesía, y demostró una vez más que el refranero cubano es increíblemente sabio, por aquello de que aunque la mona se vista de seda… mona se queda.

Durante la absurda demostración de “galillo” de José Daniel, se puede observar como ataca no solamente a Yadira, sino que menciona nuevamente a Edmundo García y por primera vez a Emilio Ichikawa, acusándolos en grupo de ser agentes del Estado Cubano, nuevamente sin mayores pruebas, que sus frustraciones e incapacidad personal.

Pero no todo fue gritos por parte de José Daniel, hubo un momento de calma, en el cual al parecer, recobró algo de compostura y trató de arreglar su desmedida guapería barata y falta de modales, cuando expresó: “Yadira es una buena muchacha, pero está confundida” y acto seguido, como si se tratara de un acto de ilusionismo, recobró su postura agresiva y continuó sus desmedidos ataques. Debo confesar que aún cuando creo en la igualdad y en la capacidad de las mujeres de resolver sus situaciones (como muy bien demostró Yadira), hubo muchos momentos en los que desee estar ahí y darle algunas lecciones de caballerosidad y cortesía a un hombre que ataca a las mujeres con una fuerza inusual, lo que me hace recordar una expresión certera de Escobar, cuando preguntó si José Daniel tenía algún complejo.

Si todo esto resultara poco para los seguidores de José Daniel, agregaré que me resultó (en medio de su histeria) un hombre sumamente repetitivo, que tiraba la mano a recursos ya conocidos, que le permitieran sentirse medianamente cómodo, pero que de tan gastados resultan evidentes y risibles. Ferrer, como en la entrevista con Edmundo reta a Yadira a pasar una temporada en Santiago para que “vea como es la cosa”. Al parecer no le basta con tener sirvientes, y varias casas, aún sigue sintiéndose solo, y reclama la presencia de sus interlocutores como visitantes de sus varias moradas.

Yadira Escobar le recordó a Ferrer que su grupo Caimán, había formado parte de los reclamos por su liberación, luego de ser detenido en el 2003, quizá como un punto común para desde ahí construir un debate más civilizado, pero Ferrer no escatimó en esfuerzos y devolvió una andanada de groserías, asegurando que no pidió que ella o su grupo lo defendiera, teniendo en cuenta la supuesta complicidad de éstos con el Gobierno Cubano. Quizá parezca intrascendente, pero para un hombre que cacarea tanto sobre el diálogo y la conciliación, esta manifestación demuestra la abrupta ruptura entre discurso y acciones. Un mal bien conocido dentro de la disidencia cubana.

No entraré en detalles sobre su ignorancia y superficialidad, aunque si resaltaré lo absurdo de cuestionar a los médicos cubanos (a los que Yadira colocó en su justo lugar), y de asegurar que sus jornadas de trabajo que inician y terminan en bicicleta son las razones que los hacen emigrar, desconociendo el robo de cerebros, que por demás no es exclusivo de Estados Unidos hacia Cuba (aunque si se ve recrudecido), sino que es una política común entre el norte desarrollado y el sur tercermundista, a quien dicho sea de paso, José Daniel calificó como naciones miserables.

Solo me resta recordar que José Daniel ha sido atendido por médicos cubanos en más de una ocasión, que sus cuatro hijos han nacido en hospitales cubanos con todas las garantías. Que no se puede comparar con Fidel como bien diría Yadira, porque las condiciones históricas son otras, porque Fidel no tuvo dinero de gobiernos extranjeros y él sí, y por la causa fundamental de que Fidel es un gigante y él, bueno, no es más que un guapo de carrosa.

A Yadira Escobar mis profundas felicitaciones, Buenos Días Miami, y la cadena de televisión le deben una disculpa por semejante atrocidad. Pero ella brilló muy alto, demostró ecuanimidad e inteligencia, una extraordinaria fuerza para enfrentar las bajas agresiones de Ferrer, y un verdadero ardor por el pueblo cubano. Es muy bueno sentirse tan bien representado, mientras José Daniel lograba molestarme con su estupidez e ignorancia, Yadira me sacó varias sonrisas y palmadas de embullo al más puro estilo criollo.

No sé porque este señor se sigue arriesgando, sus apariciones públicas dejan una interesante estela que será tomada en cuenta en el futuro inmediato, y la historia terminará por pasarle la cuenta, porque a él sí que no lo absolverá.

Gracias Yadira

 

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