Por Milagros Alonso Pérez/Foto: Guibert

Cada año la experiencia se renueva y es motivo e inspiración para las celebraciones que acompañan al colectivo. Y es que estar por primera vez allí constituye un recuerdo gratificante para estudiantes de Periodismo, recién graduados, o trabajadores de diversos gremios.

El periódico Sierra Maestra deviene en escuela, hogar, fragua de amistades, crecimiento profesional, y familia. Detrás de sus ocho páginas impresas, un perfil o cuenta digital, y la página web, se encuentran rostros que cada día reflejan la cotidianidad del santiaguero.

El 7 de septiembre de 1957 pautaría la fecha en que el proyecto se materializa en las primeras ediciones desde la clandestinidad. El triunfo revolucionario primó su carácter de exponer en soporte impreso el acontecer informativo de la provincia de Santiago de Cuba, y en 1998 se incorpora su versión digital.

En la actualidad Sierra Maestra conserva su espíritu joven, el ímpetu para la creación, la búsqueda de lo diverso, de la superación constante y el perfeccionamiento de la labor. Las jornadas son espacios de construcción, esfuerzo, entrega y dedicación, con la finalidad de hacer llegar al principal destinatario el producto final.

Ética y humanismo resultan ciencia y valor, respectivamente, cultivados en el diarismo. Una institución que persigue alcanzar la máxima del Apóstol José Martí de que “la prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante. Es proposición. Estudio. Examen y consejo”.

Este año sin duda alguna ha sido complejo debido a que las circunstancias imponen distanciamiento; contextos en que la unidad de un país y la solidaridad son imprescindibles para sobreponerse a los embates de una pandemia desentendida de idiomas, razas, culturas, y nacionalidades.

Así mismo, para el periódico santiaguero y sus más de 40 trabajadores ha sido oportunidad para crecerse ante las dificultades, vencer obstáculos, y no detener su labor.

Desde la recepcionista, el chofer, la cocinera, las redactoras, el departamento de archivo, los periodistas, la administración y dirección: todo el personal asumieron múltiples alternativas para que las impresiones semanales o la publicación sistemática en la web no se vieran entorpecidas.

De ahí el alma del medio, la perseverancia para que el público lector hojee cada página, consulte artículos, sugiera, medite, y comente.

La fecha se conmemora una vez más, llega como cada año, pero los sentimientos se renuevan, afloran emociones, júbilo, sonrisas, y el teclado reorienta el porqué sus integrantes nos enamoramos en primer lugar del periódico de Santiago de Cuba. Sólo puedo definir “es Sierra Maestra”.